El 18 de mayo de 1965, el espía israelí Eli Cohen fue ejecutado públicamente en Damasco tras ser descubierto infiltrado en las más altas esferas políticas y militares de Siria. Operando bajo una identidad falsa, logró enviar información estratégica clave a Israel sobre instalaciones militares y movimientos del ejército sirio. Su labor de inteligencia es considerada una de las más importantes en la historia israelí y habría contribuido significativamente a la preparación de Israel antes de la Guerra de los Seis Días de 1967. Hasta hoy, Eli Cohen es recordado en Israel como un héroe nacional y símbolo del espionaje israelí.




