Perú vive este 12 de abril de 2026 una de las jornadas electorales más decisivas de su historia reciente. Más de 27 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir presidente, vicepresidentes y renovar el Congreso, en medio de una profunda crisis política que ha marcado al país durante la última década.
La elección se desarrolla en un ambiente de incertidumbre, fragmentación política y desconfianza ciudadana, factores que reflejan el desgaste institucional acumulado desde 2016, período en el que el país ha tenido al menos ocho presidentes, muchos de ellos destituidos antes de terminar sus mandatos.
Un país marcado por la inestabilidad
La actual jornada electoral es la consecuencia directa de años de crisis institucional. Desde 2016, Perú ha atravesado constantes enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, destituciones presidenciales, escándalos de corrupción y protestas sociales.
Esta inestabilidad ha generado una fuerte desconexión entre la ciudadanía y la clase política, reflejada en altos niveles de indecisión electoral y en el surgimiento de múltiples candidaturas sin liderazgos claros.
Además, el aumento de la criminalidad y la inseguridad se han convertido en los principales temas de preocupación para los votantes, lo que ha influido en las propuestas de campaña de los aspirantes a la presidencia.
¿Cómo son los comicios?
Estas elecciones destacan por su magnitud y complejidad:
- 35 candidatos presidenciales, una cifra récord en la historia del país.
- Participación de más de 27 millones de votantes, incluyendo ciudadanos en el exterior.
- Elección simultánea de presidente, vicepresidentes, Congreso bicameral (Senado y Cámara) y representantes al Parlamento Andino.
- Voto obligatorio para ciudadanos entre 18 y 70 años.
Para ganar en primera vuelta, un candidato debe superar el 50% de los votos válidos. De lo contrario, los dos más votados irán a una segunda vuelta programada para el 7 de junio.
Una elección sin favorito claro
Los sondeos previos y las primeras encuestas a boca de urna reflejan un escenario altamente fragmentado. Ningún candidato logra concentrar un apoyo amplio, lo que hace prácticamente inevitable una segunda vuelta.
Entre los nombres más visibles se encuentran:
- Keiko Fujimori, quien lidera con alrededor del 16% de intención de voto.
- Roberto Sánchez, candidato de izquierda.
- Rafael López Aliaga, representante de la derecha conservadora.
- Ricardo Belmont y otras figuras emergentes con discurso antisistema.
La amplia oferta electoral evidencia la fragmentación política y la ausencia de consensos en la sociedad peruana.
Problemas y tensiones durante la jornada
La jornada electoral no ha estado exenta de dificultades. Se han reportado problemas logísticos que impidieron la instalación de algunas mesas de votación, afectando a miles de ciudadanos, lo que obligó a extender el proceso electoral en ciertos casos.
También han surgido denuncias de irregularidades y cuestionamientos al proceso, lo que aumenta la tensión en un país donde la confianza en las instituciones es baja.
Lo que está en juego
Más allá de elegir un nuevo presidente, estas elecciones representan un intento por recuperar la estabilidad política en Perú. Sin embargo, el panorama no es sencillo:
- El próximo mandatario enfrentará un Congreso fragmentado.
- Persisten riesgos de nuevos conflictos institucionales e incluso procesos de destitución.
- La ciudadanía exige soluciones urgentes frente a la inseguridad y la corrupción.
En este contexto, el resultado de los comicios podría marcar un punto de inflexión o, por el contrario, prolongar la crisis que ha caracterizado al país en los últimos años.




