Elección presidencial: Progresismo- Cepeda vs Uribismo-Paloma

Carlos Santa María

“Nos construyen los enemigos y después nos venden la seguridad”

Esperanza Martínez

Todo está bastante claro, pese a que los Medios intenten confundir a la sociedad con encuestas que son patrocinadas por los propios candidatos, ocultos en nombres de empresas que no revelan quien exactamente aportó los capitales. Por ello, resultados tan especiales: Abelardo de la Espriella superará a Paloma Valencia y ambos derrotarían a Iván Cepeda en segunda vuelta.

Sin embargo, Paloma y la derecha unida obtuvo más de cinco millones de votos y Espriella (ultraderecha) menos de un millón (Salvación Nacional), haciéndolos parecer equilibrados como estratagema electoral.

Lo concreto es que no se pudo contabilizar los guarismos del progresismo al impedir la participación del candidato del Pacto Histórico, lo que podría haber dejado datos más fiables.

En mayo se confrontarán dos caminos: derecha y ultraderecha unidos desde ahora y siempre, aunque aparezcan noticias de supuestos apoyos partidistas (la U, partido Conservador) cuando en realidad ya lo hicieron por sus postulantes en marzo. Y a su vez, la propuesta del Cambio expresada en Cepeda-Quilcué, que es una vertiente antagónica con la otra corriente debido a la representación de clases sociales populares y estratos medios bajos.

Paloma Valencia defenderá la reducción del estado y por tanto la restricción de los presupuestos públicos con el fin de apoyar el crecimiento privado y la inversión en estas empresas particulares. Asimismo, ratificando la política uribista de recortar salarios, subsidios, beneficios a la clase trabajadora, incrementar beneficios elitistas, exigirá “mano fuerte” contra sectores en oposición si ganan.

Cepeda insistirá en la necesidad de reformas sociales que ayuden a sectores trabajadores y empobrecidos del campo y ciudad, reforma pensional apoyando a las mujeres, educativa creando universidades y colegios, restringiendo las EPS como aprovechadores del dinero para la salud, entre otros.

La contienda es clara: élites versus pueblo y a quien favorece cada candidato.

Coletilla: cuando no se tiene argumentos solventes, hay que atemorizar creando historias falsas de sufragios amenazantes, catastros dudosos o deuda externa imparable.

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