EL TÚNEL DEL HORROR: LA BOMBA DE MORDISCO QUE PARTIÓ LA PANAMERICANA Y MATÓ A 14

Un cráter gigante, 14 vidas apagadas y 40 heridos. Las disidencias de Iván Mordisco convirtieron la vía en Cajibío en un campo de exterminio. La respuesta ya no puede ser por tierra.

El sector de El Túnel, en Cajibío, Cauca, quedó marcado por la barbarie. Un explosivo de alto poder, atribuido a las disidencias de alias Iván Mordisco, reventó la Panamericana y dejó una escena dantesca: un cráter enorme, 14 muertos y cerca de 40 heridos.

No fue un combate. Fue sevicia pura contra civiles y contra la columna vertebral que conecta al suroccidente. La técnica es fría y calculada: minar puntos estratégicos, esconderse en la montaña y detonar cuando el daño humano y económico sea máximo. Buscan paralizar, quebrar la economía y sembrar terror que no se pueda contener con patrullas.

La guerra cambió y va por el aire

Frente a esto, la reacción terrestre llega tarde. La tragedia de El Túnel exige mirar al cielo. La Fuerza Aeroespacial tiene que tomar el control. No sirve llegar después a recoger escombros.

Se necesitan ojos permanentes arriba: satélites y drones de última generación vigilando la Panamericana 24/7 para detectar cuándo instalan estas trampas mortales. La soberanía ya no se defiende solo con botas en el suelo. Hay que blindar las vías desde el aire.

Porque mientras Mordisco y sus hombres usen explosivos para convertir carreteras en trampas de muerte, cada kilómetro sin vigilancia aérea es un riesgo para Colombia.

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