La humedad puede convertirse en un problema
Las toallas absorben agua después de cada uso. Si no se secan correctamente, favorecen la aparición de bacterias y malos olores. Aunque parezcan limpias, pueden conservar humedad en sus fibras y perder suavidad con el paso de los días.
Cinco consejos para mantenerlas frescas
Extienda la toalla por completo después de usarla. Así facilitará un secado uniforme. Lávela cada tres o cuatro usos para evitar la acumulación de bacterias. No utilice demasiado suavizante. El exceso reduce la capacidad de absorción de las fibras. Deje que se seque al aire libre siempre que sea posible. La ventilación ayuda a eliminar la humedad.
Limpie periódicamente la lavadora. Un equipo sucio puede transmitir malos olores a la ropa.
Un hábito que mejora la higiene
Cuidar las toallas no solo prolonga su vida útil. También ayuda a mantener una mejor higiene en el hogar y evita la proliferación de microorganismos asociados con la humedad.




