El trauma de la guerra deja a niños en Gaza sin poder hablar.

La crisis humanitaria que atraviesa Gaza sigue dejando profundas secuelas en la población infantil. Entre los efectos más preocupantes está el aumento de casos de niños que, debido al impacto psicológico de la guerra, han dejado de hablar y de relacionarse con quienes los rodean.

Uno de esos casos es el de Adam, un niño de cinco años que antes era extrovertido y comunicativo, pero que repentinamente perdió la capacidad de interactuar tras vivir situaciones extremas relacionadas con el conflicto.

Especialistas en salud mental advierten que este fenómeno se está repitiendo entre menores expuestos constantemente a bombardeos, desplazamientos, pérdidas familiares y destrucción. La psicoterapeuta infantil noruega Katrin Glatz Brubakk, quien participó en misiones humanitarias de Médicos Sin Fronteras durante 2024 y 2025, aseguró que el trauma infantil en Gaza es generalizado.

Aunque no existe una cifra oficial sobre cuántos niños han dejado de comunicarse, Brubakk afirmó haber atendido decenas de casos similares. Médicos locales también han advertido que la situación continúa creciendo con el paso de los meses.

Pese al anuncio de un alto el fuego, organismos internacionales denuncian que la violencia no ha cesado completamente. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, indicó recientemente que los ataques israelíes continúan registrándose de manera frecuente en la Franja de Gaza.

De acuerdo con el Ministerio de Salud gazatí, al menos 846 personas, entre ellas mujeres y niños, han muerto desde el inicio del cese al fuego debido a nuevos ataques en el territorio.

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