El tifón Bavi tocó tierra en la provincia china de Zhejiang con vientos de hasta 145 km/h, tras una evacuación preventiva de casi 2 millones de personas.
Las autoridades suspendieron las clases, el trabajo, el transporte y las actividades al aire libre. Además, se cancelaron más de 400 vuelos y decenas de servicios ferroviarios para reducir riesgos.
También se emitieron alertas por lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra. En la vecina provincia de Fujian fueron evacuadas más de 130.000 personas, mientras que en Pekín y Shanghái también hubo desalojos preventivos debido a las fuertes precipitaciones.
Hasta los reportes más recientes, las autoridades indicaban que el tifón comenzaba a perder intensidad tras ingresar al territorio chino, aunque seguía representando un riesgo por las intensas lluvias y el oleaje.



