El tercer homicidio del mes

l asesinato de un taxista ha generado profundo nerviosismo en la comunidad.
D: La reacción ciudadana refleja miedo creciente y desconfianza, mientras la violencia continúa golpeando con fuerza el tejido social del municipio.
Redacción EXTRA
La medianoche de febrero, la tranquilidad de Cartago se quebró con un nuevo hecho violento. En la variante, a pocos metros de los bares ubicados cerca de los patios de tránsito, carrera 22 con calle 4, fue asesinado Hadinson Velásquez Aguirre, conocido como Jadison, taxista de 38 años y conductor del móvil 145 de la empresa Coomocart.
Versión Preliminar
Según versiones preliminares, el hombre recibió múltiples disparos mientras conducía su vehículo, que quedó detenido en la vía, cerca de los establecimientos nocturnos del sector. La escena fue rápidamente acordonada por unidades de la Policía Nacional, quienes llegaron para realizar la inspección judicial, la toma del cuerpo y la recolección de elementos materiales probatorios. El procedimiento se extendió durante la madrugada, mientras curiosos y vecinos observaban con nerviosismo el despliegue de las autoridades.
Este crimen se convierte en el segundo asesinato de un taxista en lo que va del año en la Villa de Robledo y, además, en el tercer homicidio registrado en Cartago durante el mes de febrero. La cifra preocupa a la comunidad, que siente cómo la violencia se instala en espacios cotidianos y golpea a sectores tradicionalmente asociados con el trabajo honesto y el servicio público.
Las autoridades locales han señalado que se adelantan las investigaciones para esclarecer las circunstancias del homicidio y dar con los responsables. Sin embargo, la comunidad insiste en que se requiere mayor presencia policial y acciones contundentes para frenar la ola de violencia que golpea a Cartago.
Comunidad
La reacción de los habitantes no se hizo esperar. Vecinos del sector manifestaron su temor por la ocurrencia de hechos violentos en una zona que, hasta hace poco, era considerada de tránsito seguro. El gremio de taxistas expresó su indignación y exigió garantías para poder desempeñar su labor sin convertirse en blanco de ataques. El nerviosismo se percibe en las calles, donde la sensación de inseguridad crece y la confianza en la protección institucional se ve debilitada.
El asesinato de Velásquez Aguirre no solo enluta a su familia y compañeros de trabajo, sino que también profundiza la percepción de miedo colectivo. Cada nuevo caso se convierte en un recordatorio de que la seguridad ciudadana enfrenta un desafío urgente, y que la vida cotidiana en Cartago se ve marcada por la incertidumbre y la sombra del crimen.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest