Después de 48 días de oscuridad total, los habitantes de Utqiagvik volvieron a ver la luz del sol, marcando el final de la llamada “noche polar”, un fenómeno natural que cada año cubre esta región del norte de Alaska. La reaparición del sol fue recibida con emoción por la comunidad, que celebró el esperado amanecer tras semanas de largas noches y temperaturas extremas.
Utqiagvik, considerada la ciudad más al norte de Estados Unidos, permanece sin luz solar entre finales de noviembre y mediados de enero debido a su ubicación por encima del Círculo Polar Ártico. Durante este periodo, el sol no logra superar el horizonte, dejando a la población bajo una penumbra constante. Sin embargo, aunque reina la oscuridad, durante algunas horas del día se presentan leves tonos azules y anaranjados conocidos como “crepúsculo civil”.
El regreso del sol representa un momento simbólico para los cerca de 5.000 habitantes de esta localidad, quienes deben adaptarse cada año a condiciones climáticas extremas y a cambios drásticos en los ciclos de luz. Para muchos residentes, la vuelta de la claridad trae consigo una sensación de renovación y mejora en el estado de ánimo.
Expertos explican que este fenómeno ocurre por la inclinación del eje terrestre y la posición geográfica de las regiones árticas. Mientras en invierno algunas zonas experimentan semanas de oscuridad continua, en verano sucede el efecto contrario: el llamado “sol de medianoche”, cuando el astro permanece visible durante las 24 horas del día.
Las imágenes del primer amanecer en Utqiagvik rápidamente se viralizaron en redes sociales, despertando curiosidad en todo el mundo sobre la vida en uno de los lugares más extremos del planeta.




