El Caguán sigue guardando silencio. La corriente avanza con su ritmo constante, como si nada hubiera ocurrido, mientras en sus aguas permanece la incertidumbre por el paradero de Víctor Auden Yonda Dizu, el joven oriundo del Tolima que desapareció tras ser arrastrado por el río en el sector de Playa Alta, en San Vicente.
Desde el momento en que se reportó la emergencia, la ribera dejó de ser paisaje y se convirtió en escenario de búsqueda. Las primeras horas estuvieron marcadas por llamados urgentes, recorridos en lancha y miradas clavadas en la superficie movediza. Sin embargo, hasta ahora, el río no ha devuelto respuestas.
Organismos de socorro, voluntarios, pescadores y habitantes del sector han unido esfuerzos en una labor que mezcla esperanza y angustia. Cada tramo recorrido aguas abajo es una posibilidad; cada remolino, una pregunta sin resolver. El operativo se mantiene activo, mientras las autoridades coordinan las acciones necesarias para ampliar el radio de rastreo.
Según versiones preliminares, el joven se encontraba de paseo en el municipio cuando ocurrió la emergencia. Lo que parecía una jornada tranquila terminó convertida en una carrera contra el tiempo y contra la fuerza impredecible del afluente.
Por ahora, el nombre de Víctor Auden Yonda Dizu no es un hallazgo, sino una búsqueda que continúa. El Caguán, imponente y profundo, mantiene en vilo a quienes esperan noticias. Entre la corriente y el silencio, la esperanza persiste, sostenida por quienes no dejan de recorrer sus aguas con la mirada fija en cualquier señal.




