Miles de personas en Estados Unidos enfrentan una situación crítica tras permanecer hasta seis días sin suministro eléctrico ni sistemas de calefacción, en medio de una intensa tormenta invernal y con una nueva ola de aire polar en camino. Las autoridades advierten que el riesgo de hipotermia aumenta de forma considerable, especialmente en el sur y el este del país, regiones menos preparadas para temperaturas extremas.
Los estados más afectados incluyen Mississippi, Tennessee, Louisiana, las Carolinas y partes de Virginia, donde el hielo y la nieve provocaron la caída de líneas eléctricas y retrasaron las tareas de reparación. En muchas zonas, las temperaturas se mantienen muy por debajo de lo habitual, con sensaciones térmicas peligrosas durante la noche.
Los servicios de emergencia alertan que la exposición prolongada al frío, incluso dentro de viviendas, puede derivar en hipotermia en cuestión de horas, sobre todo en adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas. A esto se suma el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, luego de que algunas familias intentaran calentarse con generadores, estufas o parrillas usadas de forma inadecuada en espacios cerrados.
Ante el agravamiento del escenario, gobiernos estatales y locales desplegaron a la Guardia Nacional, habilitaron centros de calefacción y reforzaron la distribución de mantas, alimentos y combustible. Sin embargo, las autoridades reconocen que el restablecimiento total del servicio eléctrico podría demorarse, mientras se espera un nuevo descenso de las temperaturas en los próximos días.
El fenómeno ya dejó decenas de muertes relacionadas directa e indirectamente con el frío extremo, además de graves complicaciones en el transporte y la actividad diaria. Los pronósticos indican que las condiciones invernales severas persistirán, lo que mantiene en alerta a millones de personas en gran parte del país.




