POR: Nicolás Escobar Bejarano
La semana pasada, mientras se realizaban obran de embellecimiento y restablecimiento de la Catedral de la Diócesis de Santa Marta, la persona encargada de raspar la pared encontró una caja fuerte incrustada sobre una pared falsa; de inmediato el ex obispo Ugo Puccini contacto a William Hernández Ospino (uno de los historiadores y curadores de arte más famosos de Colombia).
Dentro de la bóveda se encontró un libro que contenía partidas de defunción, entre la cual se encontraba la de Simón Bolívar, en ella se establecía que el libertador había fallecido en la hacienda de la Quinta de San Pedro Alejandrino, su lugar de nacimiento y la nota marginal de su matrimonio con Teresa del Toro.
El documento fue enviado a la ciudad de Bogotá para poder ser restaurado y posteriormente enviar una copia internacional certificada por la registraduria de Colombia a Caracas, Venezuela, en donde reposará en el panteón nacional.
«Gabriel García Márquez, en sus memorias, expresó que uno es de donde enterró a su primer deudo, tal vez ya no importa donde nació Bolívar o de que murió, lo único cierto hasta el momento es que falleció en suelo colombiano».
Lo curioso es que ningún medio de comunicación se atreve a mencionar la causa de la muerte de Bolívar, aunque la verdad oficial sostiene que falleció de Tuberculosis, versión que se sostiene de conformidad con el informe forense del médico Alejandro Próspero Révérendo, que transcribe: «Según este examen, es fácil reconocer que la enfermedad de que ha muerto S. E. el Libertador era en su principio un catarro pulmonar, que habiendo sido descuidado pasó al estado crónico, y consecutivamente degeneró en tisis tuberculosa.».
Gabriel García Márquez, en sus memorias, expresó que uno es de donde enterró a su primer deudo, tal vez ya no importa donde nació Bolívar o de que murió, lo único cierto hasta el momento es que falleció en suelo colombiano.
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Adenda: Cuando los bomberos de la ciudad italiana de Como, acudieron al llamado de emergencia debido a las fuertes lluvias quedaron sin aliento al ver el cuerpo momificado de Marinella Beretta, quien falleció hace dos años en un sillón de su casa.
El asunto es que durante el lapso del tiempo ninguno de los vecinos ni familiares notó su ausencia. ¿será esta la cúspide de la misantropía?

