Si buscas un plan diferente para cerrar febrero, este destino en Boyacá te sorprenderá. Naturaleza, historia y tradición se mezclan en un rincón mágico del altiplano.
Hablamos de Monguí, considerado uno de los pueblos más lindos del departamento. Su arquitectura colonial y su ambiente tranquilo enamoran a primera vista.
Un tesoro colonial entre montañas
Monguí cautiva con sus calles empedradas y casas blancas con balcones de madera. Cada esquina parece una postal.
El imponente Puente de Calicanto se roba las miradas. Fue construido en el siglo XVII y aún conserva su estructura original.
A pocos pasos está la Basílica Menor Nuestra Señora de Monguí. Su fachada en piedra tallada es una joya arquitectónica.
Caminar por el parque principal al atardecer es un plan imperdible. El clima fresco crea el ambiente perfecto para tomar café caliente.
Naturaleza y aventura para desconectarse
El último fin de semana de febrero es ideal para visitar este pueblo. El clima suele ser seco y perfecto para actividades al aire libre.
Muy cerca se encuentra el Páramo de Ocetá. Es considerado uno de los páramos más hermosos del mundo.
Allí podrás hacer senderismo y disfrutar paisajes únicos. Frailejones, lagunas y montañas te rodean durante todo el recorrido.
La experiencia es ideal para quienes aman el ecoturismo. También es perfecta para fotos inolvidables.
Gastronomía y tradición boyacense
La oferta gastronómica conquista a cualquier visitante. Prueba la sopa de cuchuco, la longaniza y el cocido boyacense.
En febrero el ambiente es tranquilo. No hay tanta afluencia turística como en temporadas altas.
Esto permite recorrer el pueblo con calma. También facilita encontrar alojamiento a buenos precios.
Monguí es famoso por la fabricación de balones. Varias fábricas abren sus puertas para mostrar el proceso artesanal.
¿Cómo llegar y cuánto cuesta?
Monguí está a pocas horas de Tunja y Bogotá. El viaje por carretera ofrece paisajes espectaculares.
El ingreso al pueblo es gratuito. Los recorridos guiados y caminatas al páramo tienen costos accesibles.
El último fin de semana de febrero es perfecto para una escapada corta. Dos días bastan para enamorarte del lugar.
Boyacá siempre sorprende con destinos auténticos. Monguí es una joya que combina historia, naturaleza y cultura en un solo plan.


