Durante una agenda regional el jueves 12 de septiembre, el presidente Gustavo Petro realizó una inquietante declaración.
En un evento con medios comunitarios, Petro afirmó que existe una orden para «matarlo o tumbarlo» en un plazo de tres meses. Esta declaración se produce en el contexto de la investigación del Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre una posible violación de los topes de financiación de su campaña presidencial.
Petro expresó: “O muere el presidente o lo tumban; la orden está dada para estos tres meses. No queremos más a Petro en el Palacio de Nariño”. El presidente también criticó el sistema político, diciendo que el pueblo está siendo burlado y que las amenazas buscan mantener a la ciudadanía pasiva frente a la posible destrucción de la democracia en Colombia y la ilusión de paz y cambio.
En su discurso, Petro subrayó: “Así como yo me defendía en Twitter con siete millones de seguidores, ahora son ustedes, no Twitter –que está en manos de intereses que considera negativos–, quienes deben forjar la comunicación social desde la base del pueblo”.
El presidente también abordó el tema del golpe de Estado, diferenciándolo del tradicional golpe militar: “No es el caso de los generales de la Policía y del Ejército intentando tomar el palacio; es un golpe de Estado a la colombiana. Primero desaforaron al presidente, algo que la Constitución protegía, y ahora, estoy siendo juzgado por una instancia administrativa que no tiene competencia para hacerlo”.
Petro criticó lo que considera una investigación sesgada y mal hecha, mencionando a ciertos individuos involucrados y rechazando las acusaciones sobre la financiación de su campaña. También hizo referencia a un incidente con una aeronave, afirmando que se trató de un error de facturación y que la información presentada era incorrecta.

