El peso colombiano inició el año con una apreciación frente al dólar, apoyado por un entorno internacional favorable para las monedas emergentes. Durante enero, la divisa mostró un desempeño positivo y logró ganar terreno frente a la moneda estadounidense, reflejando un arranque de año sólido para el mercado cambiario local.
Sin embargo, a pesar de ese buen comienzo, el peso dejó de ser la moneda con mejor comportamiento en la región. Otras divisas latinoamericanas, como el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano, registraron apreciaciones mayores frente al dólar, desplazando a Colombia de los primeros lugares del ranking regional.
El contexto externo fue clave en este movimiento. La debilidad global del dólar impulsó a varias monedas emergentes, pero el impacto no fue homogéneo entre los países. Aquellos con mejores perspectivas macroeconómicas, mayor estabilidad fiscal o flujos de capital más sólidos aprovecharon con mayor fuerza ese escenario.
En el caso colombiano, el desempeño del peso también estuvo condicionado por factores internos, como las expectativas sobre la política monetaria, el crecimiento económico y el clima de confianza de los inversionistas. Aunque la moneda mostró fortaleza, estos elementos limitaron que el avance fuera mayor en comparación con sus pares regionales.
Así, el peso colombiano arrancó 2026 con una señal positiva, pero el panorama deja claro que la competencia cambiaria en América Latina sigue siendo intensa y que el liderazgo regional depende tanto del entorno global como de las decisiones económicas internas.




