Doce días han transcurrido desde que el patrullero Álvaro Jair Pistala Garrido permanece privado de la libertad, una situación que mantiene en angustia a sus familiares, amigos y compañeros de la Policía Nacional. Con el paso de las jornadas, la incertidumbre aumenta entre sus seres queridos, quienes continúan esperando noticias que permitan conocer su estado y confirmar que permanece con vida.
Petición
Familiares y compañeros del uniformado han reiterado públicamente el llamado para que se respete su vida y su integridad, y para que quienes lo mantienen retenido permitan su regreso a casa. A través de diferentes mensajes, sus allegados han pedido que cualquier diferencia o exigencia no termine poniendo en riesgo la vida del patrullero.
El llamado también se extiende a quienes puedan tener información sobre su paradero, solicitándoles contribuir para facilitar su pronta liberación. Mientras tanto, la familia enfrenta días marcados por la angustia y la espera, aferrada a la esperanza de recibir noticias favorables sobre el uniformado.
Esperanza
La ausencia de información mantiene abierta la preocupación, especialmente porque hasta el momento no se conocen públicamente detalles sobre el lugar donde permanece ni sobre las condiciones en las que se encuentra.
Para sus familiares, cada día que pasa representa una nueva jornada de incertidumbre, pero también una oportunidad para insistir en el mensaje de que Álvaro Jair debe regresar sano y salvo. Sus compañeros de institución también han expresado solidaridad con la familia y mantienen vigente la petición de respeto por la vida del patrullero.
En medio de la espera, la principal solicitud continúa siendo la misma: que se facilite su liberación y que pueda reencontrarse con sus seres queridos. La familia espera que las gestiones adelantadas permitan obtener información y avanzar hacia un desenlace favorable.
Por ahora, el caso continúa generando preocupación y mantiene la atención de quienes esperan que el patrullero Álvaro Jair Pistala Garrido pueda regresar pronto a casa junto a su familia.
Álvaro Jair Pistala, secuestrado.




