La Unión Europea está a punto de cambiar para siempre las reglas del juego en la fabricación de dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos. A partir de febrero de 2027, entrará en vigor la obligatoriedad del Pasaporte Digital de Batería (DBP, por sus siglas en inglés), una medida que exigirá un registro de transparencia total sobre el ciclo de vida de cualquier batería que supere los 2 kWh de capacidad comercializada en el continente.
Aunque la regulación nace en Europa, su impacto promete un «efecto dominó» que obligará a gigantes tecnológicos de Estados Unidos y Asia a reestructurar sus cadenas de suministro globales.
¿Qué es el Pasaporte de Batería y qué información incluirá?
El pasaporte digital funcionará mediante un código QR accesible para consumidores, reguladores y recicladores. Al escanearlo, se desplegará un historial clínico y ambiental de la batería que incluye:
- Origen de los materiales: Huella de carbono exacta de la extracción de litio, cobalto y níquel.
- Composición: Porcentaje de materiales reciclados utilizados en su fabricación.
- Vida útil y salud: Datos en tiempo real sobre el estado de degradación de la batería.
- Guía de reciclaje: Instrucciones específicas para su desmontaje seguro al final de su vida útil.
El dato clave: Con esta medida, la UE busca reducir la dependencia de materias primas críticas y garantizar que para 2030 se recupere hasta el 95% del cobalto, cobre y níquel de las baterías desechadas.



