El papa León XIV intensificó su intervención en el debate global sobre la inteligencia artificial (IA) con la publicación de su primera encíclica, Magnifica Humanitas, un documento centrado en los riesgos éticos, sociales y políticos del avance tecnológico.
Durante la presentación en el Vaticano, el pontífice sorprendió al invitar al escenario a Christopher Olah, uno de los pioneros de la IA y cofundador de la empresa Anthropic. El gesto fue interpretado como un intento de tender puentes entre la Iglesia y Silicon Valley para discutir el futuro de la tecnología y su impacto sobre la dignidad humana.
En el documento, León XIV advirtió sobre la concentración de poder tecnológico en pocas compañías y pidió “desarmar” la IA, es decir, impedir que se convierta en una herramienta de dominación, exclusión o control social. También expresó preocupación por el uso militar de sistemas autónomos, la manipulación de datos y la posibilidad de que la automatización profundice desigualdades económicas y laborales.
El Papa sostuvo que la revolución tecnológica actual puede tener consecuencias históricas comparables a la invención de la imprenta o la Revolución Industrial. Por ello, reclamó una regulación internacional y una conversación pública amplia sobre el uso de la IA, involucrando a gobiernos, empresas, universidades y organizaciones sociales.
La encíclica también retoma la tradición social de la Iglesia iniciada por León XIII con Rerum Novarum, documento de 1891 que abordó los derechos laborales durante la industrialización. Según analistas y académicos citados por The New York Times, el Vaticano intenta posicionarse como una voz moral frente al creciente poder de las grandes tecnológicas y defender una visión centrada en el bienestar humano antes que en la rentabilidad o el control de datos.




