El nuevo proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027, presentado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella, plantea una reducción de los recursos destinados a inversión en salud, pese a que el presupuesto total de la Nación aumentó frente a la propuesta presentada por la administración anterior.
El proyecto contempla un presupuesto de $634,95 billones para 2027, cerca de $59,2 billones más que los $575,7 billones planteados inicialmente por el gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, el incremento general no se traduce en mayores recursos para todos los sectores. En salud, el presupuesto del Ministerio de Salud y Protección Social sería de $77,06 billones, $141.214 millones menos frente al proyecto anterior.
La mayor reducción se concentra en la inversión. Mientras los gastos de funcionamiento aumentan ligeramente, los recursos de inversión disminuyen en $153.763 millones frente al proyecto que había sido presentado anteriormente. Entre los programas afectados aparecen salud pública, aseguramiento y prestación integral de servicios y fortalecimiento institucional.
Si la comparación se hace con el presupuesto aprobado para 2026, el contraste también resulta significativo. El presupuesto total del Ministerio de Salud pasaría de $75,91 billones a $77,06 billones, un aumento de $1,15 billones. Sin embargo, mientras los gastos de funcionamiento crecerían en $1,69 billones, la inversión disminuiría en aproximadamente $543.066 millones, cerca de un 25%.
La reducción también alcanza a otras entidades del sector. La Superintendencia Nacional de Salud tendría una disminución de $48.727 millones en su presupuesto total frente a 2026, mientras que su componente de inversión caería en unos $75.024 millones.
El escenario se presenta en medio de una situación fiscal compleja. El nuevo presupuesto destina aproximadamente 62% de los recursos a funcionamiento, 24% al servicio de la deuda y 14% a inversión. El servicio de la deuda alcanzaría uno de los niveles más altos de la historia, lo que limita el margen disponible para nuevos proyectos de inversión pública.
El proyecto apenas inicia su trámite en el Congreso, por lo que las cifras podrían modificarse durante los debates. No obstante, la reducción de la inversión en salud ya genera preocupación, especialmente porque el sistema enfrenta importantes dificultades financieras y una creciente demanda de recursos para garantizar la atención de millones de colombianos.
El debate estará centrado en cómo distribuir los recursos disponibles y si el Congreso considera necesario modificar las partidas destinadas al sector salud antes de la aprobación definitiva del presupuesto para 2027.



