El mundo católico vivió este 3 de abril de 2026 un momento histórico al celebrar el primer Viernes Santo del pontificado del Papa León XIV, marcado por gestos simbólicos de gran impacto espiritual. En el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma, el pontífice sorprendió al cargar personalmente la cruz durante las 14 estaciones, algo que no ocurría desde hace décadas y que nunca se había realizado de forma completa en la historia reciente. Este acto fue interpretado como un mensaje de cercanía con el sufrimiento humano y una forma de representar el dolor del mundo actual. Un mensaje fuerte para la humanidad Durante la ceremonia, el Papa envió reflexiones profundas sobre la situación global: Señaló que el mundo sigue marcado por guerras, injusticias y abuso de poder. Recordó que quienes ejercen autoridad deberán responder ante Dios por sus acciones. Invitó a vivir la fe con esperanza, amor y compromiso real, no solo de forma simbólica. Además, más de 30.000 fieles participaron en el evento en Roma, acompañando la procesión con velas y oraciones. Un pontificado que comienza con señales claras Este primer Viernes Santo deja ver el estilo de León XIV: Más cercano y simbólico Enfocado en problemas actuales como la guerra y la desigualdad Con gestos que buscan impactar a nivel global Su decisión de cargar la cruz fue vista como una forma de “llevar sobre sus hombros el sufrimiento del mundo”, marcando el tono espiritual y social de su pontificado.




