Hoy, un niño puede obtener de la IA una respuesta para casi cualquier problema en cuestión de segundos. Lo que cada vez escasea más es la pregunta correcta. Tiene el mundo entero al alcance de la mano, sin embargo, nunca había estado tan lejos de comprenderlo. La información se ha democratizado, pero la curiosidad y el asombro parecen estar en vía de extinción. Y sin asombro, sin ese instante en que algo lo detiene y lo impulsa a desear entender lo que tiene enfrente, el niño recibe el mundo entero en su dispositivo, pero sin alcanzar a comprender realmente lo que sucede en él.
Solo en 2025, la humanidad generó cerca de 181 zettabytes de información, según IDC Global Datasphere. Al mismo tiempo, diversos estudios sobre atención y aprendizaje advierten que la exposición constante a contenidos breves, inmediatos y ya procesados está modificando la manera en que la mente comprende, analiza y retiene la información. La pregunta que surge entonces es inevitable: ¿qué se pierde cuando un niño recibe todo resuelto, sin haber tenido que formular una sola pregunta? Se pierde el camino. El trayecto que va de la curiosidad al asombro y del asombro al conocimiento; el mismo que, durante siglos, impulsó el avance de la humanidad.
Las pruebas PISA lo reflejan con claridad: el desempeño de los estudiantes colombianos en pensamiento científico continúa por debajo del promedio internacional, y cerca del 50 % de los estudiantes de América Latina no alcanza niveles básicos en ciencias y lectura. La información ahora llega empaquetada, interpretada y servida en reels, algoritmos o respuestas de IA. Y en ese proceso se va perdiendo el hábito de detenerse, preguntar, dudar y profundizar.
Frente a este panorama, el Gimnasio Alessandro Volta, reconocido como el mejor colegio calendario B 2025-2026 de Bogotá, define con claridad su tarea educativa: educar es introducir al niño en la realidad hasta su sentido último; acompañarlo a entrar en lo real y comprender su significado. El Volta no busca proteger al estudiante encerrándolo en una burbuja de información segura y preinterpretada. Su propósito es acompañarlo para que se enfrente a la realidad con confianza, sin miedo al error, con disposición a investigar y con apertura al descubrimiento.
Los resultados de sus estudiantes reflejan ese camino. Jerónimo Tamayo, alumno de último año del colegio, obtuvo el primer puesto nacional en el examen de ingreso a la Universidad Nacional de Colombia. Entre más de 40.000 participantes, logró ubicarse cuatro puntos por encima del promedio en todas las categorías evaluadas.
Bajo esa misma premisa, el próximo 26 y 27 de mayo, el Gimnasio Alessandro Volta realizará la cuarta edición de su Congreso Científico, titulado “Solo el asombro conoce la realidad, hasta su sentido”. Será un espacio en el que 390 estudiantes, de todos los cursos y edades, presentarán los proyectos interdisciplinarios de investigación en los que han trabajado durante todo el año escolar.
Por primera vez, el colegio abrirá sus puertas al público para mostrar cómo estudian y aprenden sus alumnos. Allí presentarán sus “proyectos Natta”: investigaciones desarrolladas bajo estándares europeos que integran trabajo de campo en el Centro de Innovación Giulio Natta, creado por el Volta en los Llanos Orientales. Durante las exposiciones, los estudiantes compartirán las preguntas que dieron origen a sus investigaciones, los errores y dificultades que encontraron en el proceso, y los hallazgos a los que lograron llegar. Quienes quieran asistir, deben inscribirse en el siguiente link: https://www.gimnasiovolta.edu.co/
Para el colegio, este Congreso busca abrir una conversación más amplia sobre el tipo de humanidad que se forma desde las aulas. Su propuesta parte de una convicción clara: educar es introducir al niño en la realidad hasta su sentido último, y la curiosidad y el asombro son la puerta de entrada a ese descubrimiento.


