Habitantes del barrio Santiago en Pasto, especialmente en el entorno del parque, vienen expresando su creciente preocupación por lo que ocurre en horas de la noche. Lo que antes era un espacio familiar y tranquilo, ahora parece estar siendo ocupado por personas que consumen licor y sustancias alucinógenas sin ningún tipo de control. Entre risas escandalosas, música a alto volumen y comportamientos sospechosos, la sensación de inseguridad aumenta. Los vecinos, con razón, sienten que su calidad de vida se está deteriorando. Salir en la noche ya no es lo mismo, y el temor empieza a reemplazar la tranquilidad que caracterizaba al sector. Este llamado no es una exageración de PEDRO BOMBO, es una advertencia. Si no se toman medidas oportunas, este tradicional rincón de la ciudad podría seguir perdiendo su esencia, dejando a la comunidad atrapada entre el abandono y la inseguridad.



