En las obras de Humberto Caicedo Paz se organiza un sentido de continuidad «orgánica» a través de una semifiguración parietal que se despliega en una síntesis visual cautivadora. Su trabajo no solo impacta por su simbolismo, sino también por la familiaridad que suscita en el espectador; observar una pared, algo cotidiano y aparentemente obvio, se convierte aquí en una referencia profunda y significativa.
Es maestro en artes plásticas de la Universidad de Nariño. Dentro de sus muestras individuales y colectivas se destaca su participación en el Latin American Fine Art, Colombia Pinta Bien, realizado en el Museo del Hombre Dominicano en República Dominicana.
“A través de una apariencia abstracta, la obra se convierte en un recurso inagotable de expresión, donde su contemplación abre puertas a mundos que forman parte de nuestro inconsciente colectivo.
La riqueza formal de la obra se construye con una mezcla de hallazgos casuales, como en la pintura automática, y la intención deliberada de recrear figuras, perfiles, sombras, grafías y siluetas. Estas formas remiten a las pinturas rupestres, a los antropomorfos de Tassili n’Ajjer, y a las incisiones milenarias en piedras americanas”, señala Caicedo Paz.
El carácter general de la obra de Humberto es femenino y germinal, emergiendo del elemento tierra y explorando espacios como grutas, claustros maternos, y arquitecturas que van desde casas antiguas hasta catedrales míticas.
Estas estructuras, enmarcadas entre el agua y el aire, elementos primigenios, conectan a sus espectadores con nichos ancestrales y simbolizan un viaje a través de lo más profundo y esencial de la humanidad.

