El legado neandertal que aún vive en los humanos modernos

Investigadores internacionales lograron identificar con mayor precisión la región donde se produjo el mestizaje entre los humanos modernos y los neandertales, un proceso que dejó huellas genéticas que aún permanecen en millones de personas en la actualidad. El estudio, basado en análisis avanzados de ADN antiguo y moderno, permite reconstruir uno de los episodios más decisivos de la evolución humana.

Según los científicos, el cruce entre ambas especies habría ocurrido hace decenas de miles de años cuando los humanos modernos salieron de África y se encontraron con poblaciones neandertales en Eurasia, especialmente en zonas del Cercano Oriente. Este contacto no solo fue esporádico: la evidencia genética confirma que hubo múltiples episodios de mezcla que se extendieron durante generaciones.

Los resultados explican por qué hoy las personas de origen no africano conservan entre un 1 % y un 2 % de ADN neandertal. Lejos de ser un simple vestigio del pasado, ese material genético influye en características actuales como la respuesta del sistema inmunológico, la adaptación al clima e incluso la predisposición a ciertas enfermedades.

El equipo también encontró que la distribución de genes neandertales en el genoma humano no es uniforme. Algunas regiones se han conservado porque ofrecieron ventajas evolutivas, mientras que otras desaparecieron con el tiempo al resultar perjudiciales para la supervivencia.

Los expertos destacan que este hallazgo no solo ayuda a entender mejor el origen de nuestra especie, sino que también abre nuevas líneas de investigación sobre cómo la herencia genética antigua sigue influyendo en la biología humana moderna. Además, subrayan que el mestizaje entre distintas poblaciones humanas fue un proceso clave en la historia evolutiva y no un hecho aislado.

Con nuevas tecnologías de secuenciación y el hallazgo de más restos fósiles, los científicos esperan seguir afinando el mapa de estos encuentros prehistóricos que, miles de años después, continúan presentes en nuestro ADN.

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