El joven que le dio color a ‘La Indomable’

Cuando La Indomable avanzó por la senda, imponente y viva, pocos imaginaron que detrás de esos colores había un muchacho de mirada tranquila y manos precisas. Camilo Quelal, 30 años, estudiante de Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad de Nariño, fue quien pintó la carroza ganadora del Carnaval de Negros y Blancos. Para él, más que un trabajo, fue una especie de graduación no escrita.

Camilo no llegó al arte por la fama. Llegó por necesidad. El tatuaje apareció como una alternativa económica cuando ya tenía bases sólidas en dibujo gracias a la universidad. Hace siete años tomó la aguja y encontró en la gráfica un lenguaje propio. Ganó convenciones regionales, exploró estilos, afinó el pulso. Pero el Carnaval lo llevó a otro extremo: pasar del blanco y negro íntimo de la piel a los colores intensos que deben verse desde lejos.

Un amigo de la universidad lo llamó para la temporada: necesitaban a alguien que manejara el aerógrafo. Camilo sabía. De niño ayudaba a su padre a pintar carros, a cargar la pistola de aire, a entender que la pintura también se respira. Así empezó: tocados para coreográficos, detalles, hasta convertirse en el pintor de cabecera del maestro Óscar Fernando Ruano.

Vive con su mamá y su hermano, aporta a la casa, nunca suelta los diseños pendientes. Tiene su estudio de tatuajes, Pulso Fino, cerca del Parque Bolívar; hace murales, como el de la calle 27, y entiende que la pintura automotriz exige calma, ventilación y precisión.

Camilo no tiene la pose del “gran artista”. Tiene humildad pastusa y talento a raudales. Sueña con ser maestro principal de carroza, con ser un artista integral. Y viendo La Indomable, queda claro: ese sueño ya empezó a tomar forma.

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