Por: Claudia Zambrano Erazo
Llegó la tan anhelada y esperada fecha para sentir un poco de alivio al supuestamente tener la apertura de una vía para el transporte de carga desde y hacia Nariño y sin embargo, no alcanzó a que esa idea se haga efectiva hoy.
El invierno en el sector de Rosas (Cauca) nos jugó una mala pasada y aquí seguimos los nariñenses esperando que lo más pronto posible esta alternativa se haga realidad.
La verdad del caso es que lastimosamente, sea por las razones que sea, seguimos incomunicados y con el costo de vida por las nubes.
El presidente Gustavo Petro prometió muchas cosas en Nariño para atender la situación y nosotros aún seguimos esperamos. Es más, vemos con gran optimismo el trabajo que se está llevando a cabo desde la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo y Desastres en el departamento, donde ya se negoció y se logró la compra de alrededor de 1.010 toneladas de toda clase de productos agrícolas de los campesinos nariñenses.
Ayudas que evidentemente en este momento son de crucial importancia para aliviar un poco el pésimo y difícil momento que estamos viviendo.
Hace algunos días hablaba con un conocido que manifestaba que la situación estaba normal. Me admiró su opinión teniendo en cuenta que en ese momento ni siquiera teníamos gasolina para poder movilizarnos, sin embargo, de la manera más diplomática pude manifestarle que cuando no es el bolsillo de uno el afectado evidentemente no se puede hablar de crisis. Pero este tipo de situaciones nos obligan a ser más empáticos con la economía de la región, nos obliga a ponernos en los zapatos del otro y en pensar, por ejemplo, que los comerciantes de algunos alimentos están perdiendo su mercancía y que algunos pequeños empresarios han tenido que cerrar sus locales porque no les alcanza para cubrir el arriendo.
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El grito de auxilio de los gremios y empresarios es más que justo y necesario. La petición y el llamado por parte de ellos al Gobierno es urgente, porque lo cierto es que mientras todos los anuncios del Presidente se ponen en marcha, los ciudadanos, comerciantes y demás sectores tendrán graves problemas de abastecimiento, altos costos en la canasta básica familiar y una fuerte desaceleración de la actividad económica que repercutirá en la generación de empleo de la región.
Esperamos que el retraso en las obras no sea a largo plazo, es más, somos los principales veedores de que todas las promesas se cumplan, principalmente la de conseguir la construcción de la variante Pasto-Popayán.

