Los seres humanos tanto mujeres como hombres están amparados por derechos constitucionales que protege la vida, la libertad, la honra, los bienes, etc., como también tenemos deberes para llevar “una buena convivencia” acorde a la sociedad actual. Esto lastimosamente no fue así siempre, son muchas las luchas que hemos dado las mujeres desde todas las posiciones en donde nos encontramos para que se nos reconozca nuestros derechos. Es inverosímil que hace un tiempo no podíamos estudiar, trabajar, pensar u opinar; según algunos machos, la sociedad estaba dada para ser manejada por hombres, ellos si podían estudiar, trabajar, opinar, elegir y ser elegidos.
Es claro que si queremos cambiar la sociedad debemos construirla de forma democrática y participativa, por eso es importante resaltar el gran paso que dio Colombia cuando en 1957 se institucionaliza el voto para mujeres, esta reforma, permitió participar plenamente en el proceso electoral, marcó un avance crucial hacia la igualdad y la inclusión en la vida pública del país. La lucha por el voto femenino en Colombia se enmarca dentro de un contexto global de reivindicación de derechos civiles y políticos para las mujeres. A nivel nacional, las primeras señales de cambio comenzaron a gestarse en las décadas anteriores, impulsadas por movimientos feministas y sociales que clamaban por una mayor equidad y representación. La decisión de conceder el derecho al voto a las mujeres se formalizó con la reforma constitucional de 1957, la cual no solo eliminó una barrera significativa para la participación política femenina, sino que también sentó las bases para una mayor democratización del sistema político colombiano. La primera vez que pudimos votar fue en las elecciones de 1958, la participación de la mujer en la política ha permitido que día a día se vayan gestando leyes que nos protegen y nos brindan las oportunidades de desempeñarnos en los diferentes ámbitos sociales, siendo voz y voto que aporta a mejorar las condiciones de vida de la sociedad.
Sin embargo, la lucha no ha terminado. A pesar de los avances, persisten desafíos relacionados con la igualdad de género y la representación equitativa. El empoderamiento continuo de las mujeres siguen siendo áreas clave para el progreso y la consolidación de la democracia en Colombia. Hoy la invitación a toda la sociedad, es que seamos participantes activas de las nuevas generaciones políticas, ojala en un tiempo no muy lejano seamos las mujeres quienes hagamos las políticas públicas que busquen condiciones de equidad para un mejor vivir. Si participamos en la política ya ganamos, por eso celebramos un año más de ejercer el gran derecho a votar, elegir y ser elegida.

