El gol de la dignidad: Jáminton Campaz anoto ante Francia y se consolida como la gran sorpresa de la convocatoria de lorenzo

En la tarde del domingo 29 de marzo en Landover, cuando la Selección Colombia agonizaba con un 0-3 en el marcador y el anonimato amenazaba con llevarse la jornada entera, Jáminton Campaz tomó el balón dentro del área en el minuto 77, cortó hacia adentro con la pierna derecha para crear el espacio, cambió el peso al pie izquierdo y disparó con potencia y precisión al ángulo bajo del arco defendido por Brice Samba. El portero de Francia no pudo llegar. El balón entró. Y Campaz salió corriendo hacia las tribunas llenas de hinchas colombianos con los brazos abiertos y los ojos brillantes de quien sabe que acaba de marcar el primer gol de su carrera con la Selección mayor de Colombia. No era el gol que empataba el partido ni el que le daba una victoria a Colombia. Era el gol de la dignidad, el que le recordó a Francia que el equipo rival del domingo no había muerto en el partido.

La historia de Campaz es la de un jugador que durante años estuvo en el radar de los entrenadores de la Selección sin haber logrado consolidarse en las convocatorias. Nacido el 11 de julio de 1999 en Buenaventura, el mismo puerto del Pacífico que ha dado al fútbol colombiano a jugadores como Carlos Bacca, el extremo creció en las difíciles condiciones de una ciudad que combina una biodiversidad marina extraordinaria con niveles de pobreza y violencia que nada tienen de poético. Campaz aprendió a jugar fútbol en los potreros de Buenaventura con esa mezcla de picardía, velocidad y atrevimiento que los jugadores del Pacífico colombiano parecen llevar en la sangre, y fue descubierto por los ojeadores del Deportivo Cali cuando tenia 15 años.

La carrera de Campaz en el fútbol profesional ha sido la de un jugador nómada que en cada club ha mostrado destellos de calidad pero no ha logrado la regularidad sostenida durante una temporada completa que lo hubiera llevado antes a la Selección. Pasó por el Deportivo Cali, el Tolima, el Tigres de México donde tuvo su mejor temporada individual, el Fluminense de Brasil y finalmente el Rosario Central de Argentina, donde Lorenzo lo fue a ver personalmente antes de incluirlo en la convocatoria de marzo. En el Rosario Central, Campaz ha tenido la estabilidad que le faltaba en etapas anteriores: juega con regularidad, sus números de goles y asistencias en la Liga Argentina Apertura 2026 son los mejores de su carrera, y la confianza del técnico del club le ha permitido expresar con libertad todo el talento que sus admiradores siempre supieron que tenía.

La reacción de sus compañeros después del gol fue la mejor descripción posible de lo que significa marcar el primer gol con la Selección mayor. Luis Díaz, que ya había sido sustituido pero seguía en el banquillo, fue el primero en correr hacia Campaz desde la zona técnica. James Rodríguez, igualmente sustituido, celebró con un puño en alto. Y Lorenzo, que desde la banda había observado los errores del partido con el ceño fruncido desde el primer gol francés, permitió una sonrisa breve ante el gol del buenaventureño, la sonrisa del entrenador que ve en un recién ingresado una razón para mantener la confianza en sus decisiones de convocatoria. La inclusión de Campaz había sido la sorpresa más comentada de la lista del 20 de marzo. El gol del domingo ante Francia fue la respuesta.

El gol de Campaz tiene implicaciones concretas para la carrera del jugador de cara al Mundial. Lorenzo dijo en la rueda de prensa posterior que los ingresos del segundo tiempo le mostraron alternativas muy interesantes y que la decisión sobre la lista definitiva de 26 se tomará con toda la información de los dos partidos evaluada en detalle. Para Campaz, que llega al Mundial con 26 años y con su primer gol con la mayor en las piernas, la posibilidad de ser parte de esa lista definitiva pasó de ser una esperanza a ser una posibilidad real y concreta. Su capacidad para desequilibrar desde el banco, para entrar fresco cuando los rivales están cansados y para crear diferencia en los ultimos veinte minutos de un partido, es exactamente el perfil que los seleccionadores mundialistas mas inteligentes buscan en sus sustituciones decisivas.

Buenaventura, la ciudad que hoy celebra el gol de su hijo ante Francia, tiene una relación con el fútbol colombiano que va mucho más allá de los jugadores que ha producido. Es una ciudad que en medio de sus dificultades estructurales ha encontrado en el deporte una vía de movilidad y esperanza que sus instituciones formales no siempre pueden proveer. Cada jugador de Buenaventura que llega a la Selección mayor y marca un gol en un partido de alto nivel es para la ciudad mucho más que una estadistica de fútbol: es la confirmación de que el talento puede más que las circunstancias. Campaz sabía ese peso cuando celebró su gol en Landover. Y las redes sociales de Buenaventura explotaron de orgullo a las 5:17 de la tarde del domingo 29 de marzo de 2026 cuando el balón entró por el ángulo del arco de Brice Samba.

Este lunes 30 de marzo, con el gol de Campaz todavía en los ojos de todos los que lo vieron, el fútbol colombiano tiene en el buenaventureño una historia que contar que va mucho más allá del resultado del partido. Un gol en el partido más exigente de la fecha FIFA, contra la segunda mejor selección del mundo en este momento, ante la suplencia francesa que valió como primer equipo de cualquier otro país del planeta. El gol de Campaz no salvó a Colombia de la derrota. Lo hizo algo más importante: le recordó al país que el equipo sigue compitiendo, que hay talento nuevo en la plantilla, y que el fútbol colombiano tiene recursos que no se ven hasta que alguien los necesita.

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