Una segunda estrella mundialista dispararía el fútbol español a niveles nunca vistos económica y deportivamente
Las consecuencias de que España gane el Mundial 2026 irían mucho más allá de la celebración. LaLiga, que ya compite con la Premier League por el título de mejor liga del mundo, vería dispararse su valor comercial de forma inmediata: los contratos de televisión, las marcas patrocinadoras y la inversión extranjera en los clubes españoles se multiplicarían en un mercado global que siempre apuesta por los ganadores. Real Madrid y Barcelona, los dos clubes que aportan el mayor número de jugadores a la selección, entrarían en la siguiente temporada con una imagen de marca reforzada que les permitiría competir aún más agresivamente en el mercado de fichajes y en ingresos por merchandising.
El impacto deportivo sería igual de poderoso: una generación que ya ganó la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026 antes de cumplir los 25 años en su mayoría tendría por delante al menos dos o tres ciclos más de competición en la cima del fútbol mundial. Lamine Yamal con 18 años, Pedri con 23, Cubarsí con 17 y Gavi en plena recuperación forman la columna vertebral de una selección que podría dominar Europa y el mundo durante la próxima década. España ya exportó el Tiki-Taka al mundo entero tras 2010 y cambió la forma en que el fútbol se entendía globalmente; ahora, si gana este domingo, podría volver a revolucionar el juego con un estilo propio que ya ha dejado sin respuestas a todos sus rivales en este torneo.



