El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales para enero de 2026, con un panorama donde la economía global muestra un crecimiento resiliente pese a riesgos persistentes.
Según el informe, se espera que la economía mundial crezca alrededor de 3,3 % en 2026, manteniendo un ritmo similar al de 2025, y con una proyección de 3,2 % para 2027. Esta estabilidad moderada se logra gracias a un equilibrio entre distintos factores: por un lado, la inversión continua en tecnología y la adaptación del sector privado; por otro, los desafíos derivados de tensiones comerciales y condiciones cambiantes de la política económica internacional.
El documento destaca que el ímpetu en inversiones tecnológicas, incluyendo sectores como inteligencia artificial y digitalización, ha ayudado a contrarrestar los efectos negativos asociados a las políticas comerciales más restrictivas y otros obstáculos externos, favoreciendo así el crecimiento.
En materia de inflación, el FMI proyecta una disminución gradual a nivel global, aunque no de forma uniforme entre países, con algunas economías avanzadas enfrentando retornos más lentos hacia sus metas de precios. Los riesgos identificados incluyen posibles reajustes en las expectativas tecnológicas y la escalada de tensiones geopolíticas, que podrían frenar la demanda y aumentar la incertidumbre económica.
El informe también hace hincapié en la necesidad de que los gobiernos y autoridades económicas mantengan márgenes de maniobra fiscal, preserven la estabilidad financiera y de precios, y avancen en reformas estructurales para consolidar este crecimiento moderado en un entorno aún marcado por incertidumbres.
En resumen, la actualización del FMI muestra una economía global estable pero vulnerable, con crecimiento sostenido impulsado por la tecnología y la adaptación empresarial, frente a un contexto con riesgos comerciales y geopolíticos que aún persisten.




