Sabemos que la Policía Metropolitana de Pasto no escatima esfuerzos para combatir la creciente oleada de inseguridad la cual en estos momentos se constituye en un flagelo para los moradores de la capital nariñense, por lo que es necesario redoblar los operativos contra la delincuencia.
Nos referimos a una inseguridad callejera que se refleja en los atracos a mano armada, que se vienen presentando en varios sectores de la ciudad, como se denuncia en las redes sociales, que muestran esta clase de robos, así como los fleteos en detrimento de las personas que salen de los bancos o cajeros automáticos, luego de retirar altas sumas de dinero.
En ese sentido, la ciudadanía afirma que, en Pasto, hay varias organizaciones que se dedican a este delito, integradas por dos o tres motociclistas, cada uno de los cuales cumple dentro de la organización delincuencial diferentes actividades, comenzando con la identificación de las víctimas potenciales.
Sin embargo, el delito de mayor impacto en nuestra ciudad de Pasto, es el raponazo callejero, en el cual también participan motociclistas que se dedican a recorrer las calles, arrebatando carteras y celulares, una situación que se agravó luego de la pandemia de la Covid-19. Al respecto habría que decir, que el incremento en los índices de inseguridad, era algo que se veía venir, después de la grave crisis económica que se vivió en nuestro medio a consecuencia de la emergencia sanitaría en cuyo desarrollo, miles de personas perdieron su trabajo.
«Sabemos que la Policía Metropolitana de Pasto no escatima esfuerzos para combatir la creciente oleada de inseguridad la cual en estos momentos se constituye en un flagelo para los moradores de la capital nariñense, por lo que es necesario redoblar los operativos contra la delincuencia».
Por lo pronto, la triste realidad es que estamos viendo como individuos armados, en horas de la noche, llegan a los establecimientos públicos a despojar a los clientes de sus pertenencias, hecho que se repite con alarmante frecuencia, mientras que el raponazo desde las motocicletas es un delito que vive desde que amanece y se perpetra durante todo el día.
En ese sentido, nos inquieta saber que, en estos momentos, en esta ofensiva delincuencial que se vive en Pasto, las principales víctimas son las mujeres a quienes los malhechores, despojan de sus carteras y teléfonos celulares, varias de las cuales, además del robo de sus pertenencias, han sufrido heridas de consideración al ser arrastradas al tratar de impedir el hurto.
Es así, como también es motivo de gran preocupación el conocer que la situación es de tal gravedad, que, en algunos sectores de Pasto, se está recomendando a las mujeres que no hablan por celular en la calle e inclusive que no porten sus carteras, ante la oleada de robos en su contra, lo que lógicamente no es la solución, puesto que no faltaría sino decirles que no salgan a la calle.
Creemos entonces, que la solución no puede ser otra que la de incrementar la presencia de la Policía en las calles de Pasto, para enfrentar una inseguridad que, bajo ningún punto de vista, se puede dejar salir de las manos, como parece ocurrir en estos momentos.
Pero, aparte de los delitos a los que hemos hecho referencia, vemos también como han aumentado los robos a las viviendas, en una inseguridad que se ha acrecentado tanto, que ya no solo afecta el casco urbano de Pasto, sino que se ha extendido a los sectores rurales de la ciudad y es así como desde los diferentes corregimientos se están recibiendo toda clase de denuncias, en torno a las acciones de grupos delincuenciales.
Esperamos entonces que nuestras autoridades tomen atenta nota de estos hechos y se implementen las estrategias tendientes a hacerle frente a este acoso delincuencial que tanto nos mortifica en estos dos primeros meses del año.

