El estado de salud del Papa Francisco: incertidumbre y esperanza tras nuevos episodios respiratorios

El Papa Francisco pasó una noche tranquila después de su más reciente crisis respiratoria, según informó el Vaticano este martes, cuando se cumplen 19 días de su hospitalización en el hospital Gemelli de Roma. A sus 88 años, el líder de la Iglesia Católica sigue en un estado de salud delicado, con períodos de estabilidad intercalados con recaídas preocupantes.

Complicaciones respiratorias y tratamientos intensivos

El pontífice ingresó el 14 de febrero debido a una bronquitis que derivó en una doble neumonía. Su estado ha presentado altibajos, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad médica y entre los fieles.

Especialistas en neumología, como Bruno Crestani del hospital Bichat en París y Hervé Pegliasco del hospital europeo de Marsella, advierten que la prolongada dificultad respiratoria del Papa podría provocar un agotamiento severo, aumentando la complejidad de su recuperación.

El lunes, tras dos días de aparente estabilidad, sufrió dos episodios de insuficiencia respiratoria aguda causados por una acumulación excesiva de moco en los bronquios, lo que requirió dos procedimientos de broncoscopia. Además, presentó un nuevo broncoespasmo, una contracción involuntaria de la musculatura bronquial que le dificultó la respiración.

Estos episodios no son nuevos. Tres días antes, el Papa había experimentado otra crisis acompañada de vómitos con inhalación, y el 22 de febrero sufrió la más grave hasta el momento, requiriendo una transfusión de sangre.

Pronóstico reservado y dudas sobre el futuro

El Vaticano mantiene el pronóstico del Papa como “reservado”. Su hospitalización, la cuarta y más prolongada desde 2021, ha generado preocupación sobre su capacidad para continuar con sus funciones. Ha retomado la ventilación mecánica no invasiva, abandonando temporalmente la cánula nasal que utilizaba recientemente.

Las especulaciones sobre su futuro al frente de la Iglesia se intensifican. El derecho canónico no contempla un mecanismo claro para manejar un posible deterioro irreversible de la salud de un pontífice, lo que ha reabierto el debate sobre la posibilidad de una renuncia, un tema que Francisco no ha descartado en el pasado.

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Ausencias notables y muestras de apoyo

Desde su hospitalización, el Papa no ha realizado apariciones públicas ni se han difundido imágenes suyas en la clínica, una diferencia notable respecto a hospitalizaciones previas. El domingo no pudo presidir el tradicional rezo del Ángelus por tercera semana consecutiva y tampoco asistirá a la ceremonia del Miércoles de Ceniza, un evento clave en la preparación para la Semana Santa.

Mientras se espera su primera aparición pública, cientos de fieles han acudido al hospital Gemelli para rezar por su recuperación. Otros tantos se han congregado en la Plaza de San Pedro, donde los cardenales han encabezado vigilias nocturnas con el rezo del Rosario.

A pesar de las preocupaciones, los creyentes mantienen la esperanza en la pronta recuperación del pontífice. “Es una persona mayor que ha dado mucho a la Iglesia. Ojalá se recupere pronto”, expresó Antonio Migliavaca, un vendedor italiano, reflejando el sentimiento de muchos en esta etapa de incertidumbre.