EL CAMPÍN VUELVE A EVIDENCIAR SU CRISIS CON CANCHA IMPRACTICABLE
El Estadio Nemesio Camacho El Campín quedó en el ojo del huracán tras la suspensión del partido entre Millonarios e Independiente Medellín en la noche del domingo 1 de febrero, cuando las fuertes lluvias dejaron al descubierto las graves deficiencias estructurales del terreno de juego que se convirtió en un lodazal impracticable. La grama del emblemático escenario bogotano no resistió la intensidad del aguacero y comenzó a mostrar charcos enormes donde el balón simplemente no rodaba, con sectores puntuales del campo completamente encharcados y la superficie tornándose resbaladiza y peligrosa para la integridad física de los jugadores. Aunque el partido había iniciado con dificultades visibles desde el primer minuto, las condiciones se deterioraron progresivamente hasta que en el minuto 55 del segundo tiempo el árbitro no tuvo más opción que detener el juego ante la solicitud del capitán Andrés Llinás, quien evidenció que era imposible continuar desarrollando fútbol en esas condiciones deplorables que convertían el encuentro en una lotería donde la técnica y la calidad quedaban anuladas por el pésimo estado del césped.
CRÍTICAS GENERALIZADAS A LA ADMINISTRACIÓN DEL COLOSO DE LA 57
El terrible estado de la cancha del Campín en la noche del domingo reavivó las críticas de técnicos, jugadores y periodistas que durante semanas han venido denunciando las deficiencias del que debería ser uno de los mejores estadios de Colombia pero que se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el fútbol profesional colombiano. Múltiples directores técnicos de equipos que han visitado el escenario capitalino habían alertado previamente sobre los problemas de drenaje, el mal estado de sectores específicos de la grama, y la falta de mantenimiento adecuado que ahora quedó evidenciado ante todo el país con la vergonzosa imagen de un partido de primera división suspendido por un problema que pudo haberse prevenido con inversión y trabajo profesional. La administración del estadio y las autoridades distritales enfrentan ahora cuestionamientos severos sobre la gestión del coloso de la 57, exigiéndose soluciones urgentes que incluyan mejoras en el sistema de drenaje, renovación completa de la grama, y un plan de mantenimiento permanente que garantice que situaciones como la vivida anoche no vuelvan a repetirse en uno de los escenarios más importantes e históricos del fútbol colombiano que merece estar a la altura de su tradición y prestigio.




