EDITORIAL

EL ELN 48 AÑOS ELUDIENDO LA PAZ

Se creyó que con la llegada al poder del presidente Gustavo Petro, las negociaciones de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, Eln, se iban a facilitar, pero la realidad no ha sido así.

Sí bien, en estos momentos, La Habana, Cuba, es escenario de ese proceso entre el Gobierno y ese grupo alzado en armas, las cosas no han marchado como se pensaba y, al contrario, toda clase de dificultades y malos entendidos, han enmarcado este diálogo.

Se trata de una situación que nos preocupa, puesto que, hace 48 años, el Eln, viene eludiendo la paz, desde cuando en 1975, el Gobierno del entonces presidente, Alfonso López Michelsen, hizo los primeros acercamientos históricos con esta guerrilla, luego de la Operación Anorí en desarrollo de la cual las Fuerzas Militares, prácticamente desarticularon el mando central del Eln, que, a raíz de este grave golpe, ofreció dejar las armas a cambio de amnistía.

Sin embargo, este fue el primero de la larga lista de fracasos de paz con el Ejército de Liberación Nacional puesto que organizada la entrega de cerca de 200 integrantes de la organización en Barrancabermeja, en el departamento de Santander, el Eln nunca se presentó en la zona, argumentando que no se habían suspendido las operaciones militares, por lo que no se pudieron presentar.

«Ahora, en el Gobierno de Gustavo Petro, cuando el consenso era que el acuerdo con esta guerrilla iba a estar muy cerca, vemos en el Eln un interlocutor difícil y complicado, fortalecido por la experiencia de casi medio siglo de estar eludiendo la paz».

A partir de ese momento y durante casi medio siglo, el Eln se ha mostrado poco receptivo a los diversos de paz que, a través de los años, han intentado concretar los diferentes presidentes.

Es así como recordamos que no fue hasta el Gobierno del presidente César Gaviria que en 1992 el Eln se sentó por primera vez a una mesa de negociaciones a través de la Coordinadora Nacional Guerrillera, integrada además por las Farc-Ep. Pero, cuando parecía que las conversaciones que tenían como escenario a Tlascala, México, iban por excelente camino y los colombianos estábamos muy esperanzados con la paz, el proceso de paz se suspendió en 1993, debido al secuestro y muerte en cautiverio del exministro de Defensa, Argelino Durán, hecho que fue atribuido al Epl.

Esta historia de nunca acabar en lo que tiene que ver con los intentos de paz con el Eln, tuvo su capítulo más importante durante el Gobierno del presidente Ernesto Samper, en momentos en que varios cabecillas de la organización estaban privados de la libertad, mientras que aumentaban de manera de forma desaforada, los secuestros. Fue la época de las denominadas “Conversaciones de Maguncia”, Alemania, gracias a las cuales en 1998 se logró firmar un preacuerdo de paz en Madrid, España, pero la muerte del “Cura Pérez”, máximo jefe de esta guerrilla, paralizó el proceso además de que el Eln no cesó sus acciones de violencia en el territorio nacional, siendo el más grave el que se realizó en contra de un oleoducto en Antioquia, hecho terrorista que dejó más de 70 personas muertas y acabó con las negociaciones.

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La seguidilla de fracasos siguió con el presidente Andrés Pastrana, donde a pesar de que en 1999 se logró el despeje de una importante zona del país para instalar los diálogos, la intervención de los paramilitares paralizó todo el proyecto. A continuación, en el gobierno de Álvaro Uribe, hubo fases exploratorias en Cuba y Venezuela, pero finalmente, luego de 26 meses de negociaciones, todo volvió a quedar en nada, puesto que el Eln se negó a cumplir las condiciones del Gobierno Nacional; tampoco se avanzó en el gobierno de dos periodos de Juan Manuel Santos y el proceso se reanudó con el presidente Iván Duque, pero tuvo un final abrupto con el atentado del Eln a la Escuela de Policía en Bogotá que dejó 22 personas muertas.

Ahora, en el Gobierno de Gustavo Petro, cuando el consenso era que el acuerdo con esta guerrilla iba a estar muy cerca, vemos en el Eln un interlocutor difícil y complicado, fortalecido por la experiencia de casi medio siglo de estar eludiendo la paz.