EL DR. CINICO CASPA

Por: Ricardo Sarasty

Junto al lustrabotas Eriberto De la Calle, a Nestor Eli portero del edificio Colombia ya la mucha del servicio Diocelina Tibana, otro personaje con el que surtió el imaginario popular Jaime Garzón fue el abogado Godofredo Cínico Caspa. Como a todos ellos lo caracterizó acentuando al máximo la cualidad o el defecto que los identifica con lo que hace posible la ironía al convertir un don en defecto y el defecto en virtud, así permitió ver con claridad la realidad del país riendo a la vez que se la enfrentaba con irreverencia. Como sucedía durante las conversaciones del lustrabotas Eriberto con una siempre distinguida clientela, ante la cual jamás ocultó su desdentada sonrisa acompañada siempre de la mirada que le transmitía al interlocutor su desconfianza entre uno y otro comentario punzante lanzado directo al ego del dueño de los zapatos lustrados. Igual pasaba con los chismes que descubrían lo sucedido al interior de la casa de nari aliñados con el comentario imprudente de la muchacha dicho en voz alta para dejar notar que ahí en donde se suponía que todo era y se hacía con clase también mucho había de cobre. Mientras Néstor Eli el celador del edificio Colombia siempre se mantenía atento a cuanto sucedía al otro lado de las persianas para mostrarse y alardear del por qué era el portador de la confianza de los inquilinos del edificio y por ello también no le importaba mucho cometer infidencia cuando a bien tenia de contar alguno que otro secreto y así dejar ver lo que a los más connotados habitantes del edificio les molestaba que la gente de afuera supiera temiendo ser motivo de risa.

En cuanto al abogado Godofredo Cínico Caspa sus tres nombres bien lo dan a conocer de primera mano. Godofredo, nominativo que en referencia a él suena a palabra compuesta por los vocablos godo y fredo. Godo que en Colombia identifica al perteneciente al partido conservador y fredo que, así como puede mantenerse con el significado propio del alemán (paz) y subrayar el sarcasmo, también puede dejarse como sufijo utilizado para no decir godito, godillo o godozuelo. Al nombre Godofredo lo acompañan las palabras cínico y caspa para acabar de elaborar más que un simple nominativo, el retrato moral del personaje o etopeya. El término cínico etimológicamente se refiere a la cara de perro y con ese significado se identificó a un grupo de filósofos que ante el afán por lo vano y la riqueza le dieron mayor importancia a la trascendencia intelectual y espiritual, la imagen común que ilustra esta manera de pensar y ser es la de Diógenes de Sinope habitando dentro de un barril, recreada después por  el actor Roberto Gómez Bolaños con su personaje del Chavo, solo que en él el sentido de cínico apunta  hacia lo que ahora sirve como epíteto del carente de vergüenza capaz de cualquier despropósito moral, que en  el Chavo se entienden como travesuras y se disculpan, pero no en el doctor Godofredo, así como bien pinta Jaime Garzón  al rábula, carente de de escrúpulos en el momento de defender y promover causas en favor de sus intereses y los de su clase, bien descrita en el atuendo del filipichín.

Caspa más que un nombre es el sobre nombre de aquel que se identifica como “El último bastión de la pulcritud y la moralidad de nuestro país”. Caspa no solo es la escama blanca que cae abundante del cuero cabelludo y que entre godofredos se ve como signo de desaseo propio de los sin clase. Pero caspa también es, en el lenguaje relamido del leguleyo cínico, un granuja diestro como él en trampas y mentiras cuya moral oblicua bien le permite sentirse igual de cómodo en la misa como en el infierno.  

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