El cometa 3I/ATLAS despliega su cola más brillante y redefine la astronomía interestelar

El cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar confirmado en la historia, ha vuelto a captar la atención de la comunidad científica. Nuevas imágenes revelan que su cola de iones se ha alargado y definido como nunca antes, alcanzando una longitud superior a los 3 millones de kilómetros. Este fenómeno indica un aumento significativo en su actividad mientras atraviesa el sistema solar interior.

Un espectáculo celeste en evolución

La imagen más reciente fue captada el 10 de noviembre por el Proyecto Telescopio Virtual en Italia. Según el astrónomo Gianluca Masi, la estructura gaseosa que se observa es resultado de la interacción entre la radiación solar y los gases liberados por el cometa. La cola, compuesta por iones arrastrados por el viento solar, apunta siempre en dirección opuesta al Sol.

Este comportamiento no solo es visualmente impactante, sino que también ofrece pistas sobre la composición química del cometa. Se han detectado emisiones de dióxido de carbono y radicales OH, lo que sugiere una actividad comparable a la de los cometas más activos del sistema solar.

Un visitante de otro sistema estelar

Descubierto el 1 de julio de 2025, 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar observado, después de ‘Oumuamua (2017) y Borisov (2019). Su trayectoria, velocidad y composición lo distinguen de sus predecesores. Se estima que proviene de una región antigua del disco grueso de la Vía Láctea y que podría tener más de 11.000 millones de años.

Gracias a la sonda ExoMars TGO, que lo observó desde la órbita de Marte, la ESA logró mejorar diez veces la precisión de su trayectoria. Esta mejora ha permitido a los astrónomos afinar sus instrumentos para estudiar el cometa con mayor detalle antes de que desaparezca para siempre en el espacio interestelar.

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Condiciones ideales para observarlo

El máximo acercamiento de 3I/ATLAS a la Tierra ocurrirá el 19 de diciembre. Coincidirá con la Luna Nueva, lo que garantiza cielos oscuros y condiciones óptimas para su observación. Además, su paso se produce en paralelo con la lluvia de meteoros Leónidas, lo que convierte a noviembre en un mes estelar para los amantes del cielo.

Este cometa no representa ningún peligro para nuestro planeta, pero sí una oportunidad única para estudiar un fragmento de otro sistema estelar. Su paso fugaz nos recuerda que el universo está lleno de viajeros silenciosos, y que cada uno de ellos puede enseñarnos algo nuevo sobre nuestros orígenes cósmicos.