El presidente Gustavo Petro, desde Washington, lanzó una de sus críticas más fuertes hasta ahora contra el Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusó de haber dejado de actuar como árbitro neutral y de convertirse en un actor político que, según él, está afectando deliberadamente la participación del progresismo en el escenario electoral colombiano.
La controversia se desató a partir de decisiones recientes del CNE relacionadas con las listas del Pacto Histórico, la organización de consultas internas y el aumento de la reposición por voto. En un mensaje publicado en su cuenta de X, Petro afirmó que estas medidas buscan fracturar al bloque progresista, favorecer a sectores de derecha y modificar el juego electoral mediante el uso de recursos públicos. Para el mandatario, estas acciones constituyen una “trampa” y un intento de manipulación del proceso democrático.
Petro rechazó de manera directa que una entidad administrativa pueda ordenar la división del movimiento que respalda a su gobierno. Recordó que él fundó Colombia Humana y sostuvo que el CNE no tiene competencia para intervenir en la organización interna del progresismo. En ese mismo mensaje fue más allá y denunció que la mayoría del Consejo habría iniciado lo que calificó como un fraude electoral, una situación que, dijo, debe ser revertida y conocida a nivel internacional.
Horas después, durante un encuentro con la diáspora colombiana en Washington, el presidente amplió sus señalamientos y advirtió que el país atraviesa una situación “grave”. Desde su rol como jefe de Estado, afirmó que observa con preocupación cómo el CNE “está haciendo política” en lugar de cumplir su función institucional de garante imparcial de las reglas electorales.
El eje central de su denuncia fue doble: por un lado, la exclusión de sectores del progresismo de las consultas, y por otro, el incremento de la reposición del voto, que —según Petro— fue triplicada para beneficiar únicamente a determinados sectores políticos. De acuerdo con el presidente, estas decisiones permitirían transferir cerca de 160.000 millones de pesos del presupuesto público para financiar campañas de la derecha, particularmente de sectores cercanos al expresidente Iván Duque.
Petro describió lo ocurrido como una secuencia de decisiones tomadas en apenas dos días, orientadas a debilitar la participación política del partido de Gobierno. Según su versión, se permitió la consulta de sectores uribistas, se negó la del progresismo, se bloqueó la participación de uno de los precandidatos y, al mismo tiempo, se aumentó sustancialmente la reposición por voto, beneficiando solo a quienes el mandatario calificó como “los amigos de Duque”.
En su intervención, el presidente también hizo un llamado a la unidad de las fuerzas que respaldan su proyecto político. Advirtió que, a su juicio, la estrategia busca explotar divisiones internas, egos y rivalidades para fragmentar al progresismo. En ese contexto, pidió no caer en la lógica de la división y mantenerse cohesionados frente a lo que considera una ofensiva institucional.
Finalmente, Petro planteó el momento político como una disputa entre dos modelos de país: uno que busca profundizar las transformaciones impulsadas por su gobierno y otro que pretende regresar a políticas anteriores que, según afirmó, llevaron a Colombia a altos niveles de pobreza y mortalidad infantil. Cerró su mensaje insistiendo en que la competencia democrática debe darse con reglas claras y sin trampas, y reiteró que, en su criterio, el CNE está intentando silenciar, excluir y dividir al progresismo mientras canaliza recursos públicos hacia sectores políticos específicos.




