Si bien el Carnaval de Negros y Blancos es reconocido como un espectáculo apoteósico por la magnitud y calidad de sus obras de arte, los espectadores cumplen un papel fundamental en el desarrollo y la esencia de esta fiesta patrimonial. Son ellos quienes, desde muy tempranas horas, se alistan para ocupar la senda y vivir un desfile inolvidable, convirtiéndose en protagonistas silenciosos de una celebración que une a toda la ciudad.
Con carioca en mano, aplausos constantes y gritos de aliento, el público anima y acompaña a los artesanos y artistas que recorren las calles de Pasto, reconociendo el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de cada carroza, comparsa y disfraz. Esa energía colectiva es la que impulsa a los cultores a entregar lo mejor de su talento durante cada jornada.
Disfrutar
Entre los asistentes se encuentra Christian Benítez, pastuso de nacimiento, quien por motivos laborales reside actualmente en Buenaventura. Sin pensarlo dos veces, regresó a su tierra natal para disfrutar en vivo del majestuoso Carnaval de Negros y Blancos y ser parte activa de esta celebración que, asegura, no se puede vivir de la misma manera en ningún otro lugar.
“Es de aplaudir esta impresionante puesta en escena que dejó el Carnaval. Desde el 31 de diciembre no me he perdido ningún desfile y he quedado sorprendido. El Desfile de Años Viejos, el Carnavalito, Canto a la Tierra, el Desfile de la Familia Castañeda y el Desfile Magno del 6 de enero estuvieron espectaculares. Felicitaciones y un gran reconocimiento para quienes desfilaron”, expresó Benítez.
Encuentro
Por otro lado, Andrea Burgos, oriunda del municipio de Aldana, Nariño, y radicada en Puerto Rico por razones laborales, también hizo todo lo posible para no perderse esta edición del Carnaval. Con sus tiquetes comprados con anticipación, viajó hasta la Ciudad Sorpresa para disfrutar de unas festividades que calificó como imperdibles.
“El Carnaval de Negros y Blancos es el mejor del mundo. Todos los años los artistas nos sorprenden. Estas festividades nos permiten reencontrarnos con los amigos, pasar más tiempo en familia y, sobre todo, disfrutar. El suroccidente siempre dejando el nombre por lo alto”, afirmó Burgos.
Historias como las de Christian y Andrea evidencian que el Carnaval de Negros y Blancos trasciende fronteras y se convierte en un punto de encuentro para propios y visitantes. Pasto, una vez más, celebró por lo alto, reafirmando que esta fiesta no solo se vive en la senda, sino también en el corazón de quienes la esperan y la sienten como propia.




