Las manos de Jairo Albán, en el municipio de El Tablón de Gómez, norte de Nariño, producen uno de los mejores cafés de la región.
Gracias al respaldo de la Unidad de Restitución de Tierras, este campesino de 46 años de edad ha logrado dar vida a un café de variedad Castillo, con aroma y sabor cítrico, que es admirado y resaltado en los mercados internacionales.
Jairo es uno de los productores del departamento que firmó un convenio de comercialización bajo el modelo de Agricultura por Contrato del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con la empresa Cóndor Specialty Coffee, una compañía colombiana que es parte de la empresa suiza Ecom Agroindustrial Corp, que comercializa y procesa los productos de café.
El emprendedor le vende directamente, y sin intermediarios, 700 kilos a esta multinacional. Ahora, como productor, realiza desde su finca un proceso de recolección, secado y transformación a pergamino seco y, gracias a este acuerdo, su grano se vende en Estados Unidos e Inglaterra.
Adicionalmente, en diciembre de 2020, la Unidad y Cóndor realizaron un concurso denominado la Mejor Taza de Café, donde Jairo obtuvo el primer lugar, con una calificación de excelencia mediante un proceso de catación en vivo.
Historia de vida
Albán nos cuenta su historia de vida en la vereda La Victoria, un pequeño poblado de 250 casas dispersas en cinco sectores en los terrenos montañosos de la cordillera de El Tablón de Gómez en donde se vivieron las peores situaciones de violencia.
Él recuerda cómo una mañana de abril de 2002, en plena Semana Santa, las arremetidas guerrilleras arreciaron y ese intenso fuego cruzado entre el Ejército y las Farc lo obligó a él, su esposa María Urbano Albán y sus tres hijos Julián, Jairo y Luis, a desplazarse hacia el corregimiento cercano de La Cueva.
Fueron años difíciles para esta familia, pero en 2012 llegó a esta región del sur del país la Unidad de Restitución de Tierras. Allí, muchos campesinos conocieron los beneficios de la Ley y tras un completo proceso de investigación y de surtir la etapa judicial, el 12 de diciembre de 2017 Jairo recibió un fallo judicial, que le reconoció el derecho y le otorgó una serie de beneficios. Entre ellos, vivienda rural, alivio de pasivos, educación para sus hijos y recursos para desarrollar un proyecto productivo sostenible.

