La sustitución de cultivos de uso ilícito en Nariño dejó de ser un discurso para convertirse en un acuerdo territorial en marcha. En el resguardo indígena Inda Zabaleta, municipio de Tumaco, comunidades y Gobierno Departamental iniciaron la erradicación voluntaria de 500 hectáreas de coca, en una decisión colectiva que marca un punto de inflexión en la política antidrogas desde los territorios.
La comunidad indígena ratificó su compromiso con el proceso. Cristian Moreano, gobernador del resguardo Inda Zabaleta, explicó que la erradicación ya está en marcha y que el objetivo es transformar estructuralmente el territorio: “Apostamos al cacao, a otros cultivos y a mejorar condiciones como vías, educación y salud para que el cambio sea sostenible”.
Transición
El acuerdo establece que la transición comienza al garantizar condiciones básicas de vida. En ese sentido, ya avanzan los diseños técnicos para la construcción de sistemas de acueducto y saneamiento básico en el resguardo, junto con procesos de compra de tierras en articulación con la Agencia Nacional de Tierras.
A esto se suma la restauración ambiental de las hectáreas intervenidas, liderada por autoridades ambientales, como parte de una estrategia que elimina cultivos ilícitos y recupera el equilibrio del territorio.
La Secretaría de Agricultura del departamento, acompañará este proceso con asistencia técnica especializada, viveros comunitarios y desarrollo agroindustrial.
Garantizar
Prinith Jurado, secretaria de Agricultura, explicó que el éxito del modelo depende de asegurar toda la cadena productiva: “Vamos a entregar semillas, acompañar técnicamente y, sobre todo, garantizar la comercialización. Sin mercado no hay sostenibilidad. El objetivo es que estas familias tengan mejores ingresos y calidad de vida”.
Jhon Salguero, de la coalición Unidos por la Paz, lo resume así: “Aquí hay campesinos, comerciantes, comunidades que creen en el cambio. No hay que ser cultivador para ayudar a transformar el territorio”.
El secretario de Paz, Alex González, lo plantea sin ambigüedades: “Estamos demostrando que la solución está en el diálogo con las comunidades y la inversión en el territorio. Esto sí transforma y construye paz”.
El proceso de Inda Zabaleta se conecta con la agenda nacional e internacional sobre política de drogas, donde la sustitución voluntaria y el desarrollo rural comienzan a posicionarse como alternativas reales.




