La canonización de San Carlo Acutis tuvo un eco especial en Tumaco, ciudad donde ocurrió el único milagro eucarístico reconocido por la Santa Sede en Colombia: ‘el milagro de la ola’, registrado el 31 de enero de 1906.
Con motivo de esta celebración, llegó a la ciudad una reliquia de primer grado. Se trata de un cabello de Carlo Acutis, enviado por su madre, el cual ahora reposa en la capilla de San Joaquín y Santa Ana, ubicada en el barrio El Bajito Sanador, como muestra del vínculo de amor que el joven santo mantiene con esta tierra del Pacífico.
Reliquia
El párroco Everth Lizcano, de la iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, destacó la importancia del acontecimiento para la comunidad católica local.
El sacerdote resaltó que este acontecimiento es una oportunidad para recordar que la santidad es posible. “Aquí en nuestro territorio podemos contar con una reliquia de primer grado que nos envía la mamá de Carlo Acutis. Es un cabello de él y un regalo inmenso para Tumaco”, precisó.
Lizcano recordó que el propio Carlo, desde los 13 años, se interesó en investigar los milagros eucarísticos del mundo, encontrando en Tumaco una historia que lo marcó. “Él estudió el milagro eucarístico que aconteció aquí en 1906 y que ahora es un signo de fe para el mundo”, puntualizó.
Milagro
El milagro de la ola se produjo cuando un gran tsunami amenazaba con destruir Tumaco y otras zonas del Pacífico colombiano y ecuatoriano. En medio del peligro, la comunidad parroquial elevó la hostia consagrada y trazó la señal de la cruz sobre el mar. De inmediato, las aguas se calmaron, salvando a toda la población.
Este hecho se convirtió en el segundo milagro eucarístico registrado en América Latina y el primero reconocido oficialmente en Colombia, consolidando a Tumaco como un lugar de profundo valor espiritual.
Con la llegada de la reliquia, los fieles consideran que Tumaco cuenta ahora con una presencia especial de este santo joven. que dedicó su corta vida a la fe y a la evangelización.
La comunidad católica de Tumaco vive con fervor este momento histórico, que refuerza su identidad espiritual.

