El sábado 14 de marzo en el BayArena de Leverkusen, Luis Díaz protagonizó uno de los partidos más intensos, contradictorios y polémicos de su carrera con el Bayern Múnich. El extremo guajiro fue el hombre más destacado del equipo bávaro en el empate 1-1 contra el Bayer Leverkusen en la jornada 26 de la Bundesliga, con una actuación que incluyó un gol de gran factura al minuto 69 que empató el partido, pero también tres episodios que pusieron su nombre en el centro de la controversia: participó involuntariamente en el gol del Leverkusen al perder un balón en los primeros minutos, recibió una primera tarjeta amarilla al minuto 73 por una patada alta que impactó en la cara del español Aleix García, y fue expulsado al minuto 84 por una segunda amarilla que el árbitro Christian Dingert consideró simulación y que el propio juez, al revisar las imágenes, reconoció después del partido como una decisión equivocada.
La secuencia de la expulsión tiene toda la información necesaria para entender por qué el Bayern reaccionó con una energía que pocas veces se ve en los clubes alemanes cuando se trata de protestar decisiones arbitrales. En el minuto 84, James Rodríguez recibió un pase de Harry Kane que lo dejó en carrera hacia el arco del Leverkusen. El colombiano llegó al balón antes que el portero Janis Blaswich, sintió el contacto del guardameta en los pies y se dejó caer al suelo. El árbitro Dingert interpretó la acción como una caída deliberada, una simulación para obtener el penalti, y le mostró la segunda tarjeta amarilla al colombiano, dejando al Bayern con nueve jugadores en el tramo final del partido: Jackson ya había sido expulsado antes por una entrada brutal que nadie cuestionó. El Bayern terminó el partido con dos menos y no pudo sumar los tres puntos que necesitaba.
Lo que convirtió el episodio en un escándalo de proporciones inusitadas fue lo que ocurrió después del pitazo final. El árbitro Dingert se acercó al director deportivo del Bayern, Max Eberl, y le reconoció que la segunda amarilla a Díaz había sido una decisión incorrecta. El propio jefe de árbitros de la Federación Alemana de Fútbol, Knut Kircher, salió a confirmarlo públicamente: la segunda tarjeta amarilla para Díaz fue, lamentablemente, incorrecta, aunque desde el punto de vista del árbitro parecía una simulación. Dingert admitió correctamente su error de apreciación. La declaración de Kircher es extraordinariamente rara en el contexto de las federaciones de árbitros, que habitualmente defienden las decisiones de sus colegas incluso cuando son cuestionables. Que el máximo responsable del arbitraje alemán reconozca públicamente el error habla de la claridad con que las imágenes demostraron que Dingert se equivocó.
La reacción del Bayern fue inmediata y contundente. El club presentó el domingo 15 de marzo un recurso formal ante el tribunal deportivo de la DFB, la Federación Alemana de Fútbol, pidiendo que se elimine la suspensión automática de un partido que la tarjeta roja le genera a Díaz. El director general del club, Jan-Christian Dreesen, fue el más explícito en la denuncia de un patrón que va más allá del partido de Leverkusen: señaló que el Bayern lleva semanas acumulando decisiones arbitrales cuestionables en su contra en diferentes partidos, desde el HSV hasta Dortmund y ahora Leverkusen, y que el caso de Díaz es la culminación de una tendencia que preocupa al club por sus implicaciones en la lucha por el título. El entrenador Vincent Kompany también respaldó a su jugador: dijo que había contacto con el pie del portero y que la expulsión no tenía ningún fundamento.
Si el recurso del Bayern no prospera, Luis Díaz se perderá el partido del 21 de marzo ante el Unión Berlín, un contratiempo que llega en un momento sensible del calendario: la semana del 17 de marzo tiene la vuelta de los octavos de final de la Champions contra el Atalanta en el Allianz Arena, y si la sanción se limita a la Bundesliga, Díaz podrá estar disponible para ese partido europeo. El historial de la DFB con recursos de este tipo es mixto: en algunos casos con clara evidencia de error arbitral han levantado sanciones, pero en otros han mantenido la decisión original amparándose en que el árbitro tiene la última palabra en el campo. La admisión pública del propio árbitro de su error es un elemento inédito que podría inclinar la balanza a favor del Bayern.
Más allá de la polémica puntual, la actuación de Díaz en el BayArena tuvo momentos de genuina brillantez que los medios alemanes reconocieron con amplitud. La plataforma ESPN Deportes tituló el partido como gol, expulsión y MVP, en referencia a que Díaz fue elegido el jugador más valioso del partido por las plataformas de estadísticas a pesar de terminar expulsado. El gol del empate, al minuto 69, fue una definición de potencia cruzada que llegó al ángulo izquierdo del arco de Blaswich sin que el portero tuviera respuesta, y fue la continuación de una racha goleadora del colombiano que en la Bundesliga ya acumula 14 tantos en la temporada. El partido de Leverkusen dejó expuesto que Luis Díaz está en el mejor momento de su carrera en términos de rendimiento sostenido, y que la Champions del 18 de marzo ante el Atalanta podría ser una de sus actuaciones más importantes del año si el recurso del Bayern prospera y puede jugar.
El contraste de la semana de Díaz es perfecto para entender la complejidad del fútbol de élite: el martes brilló con un pase de taco en la goleada 6-1 al Atalanta en Champions, el sábado fue protagonista con gol pero también con error, patada y expulsión en la Bundesliga. El fútbol no es una máquina y Luis Díaz tampoco lo es: es un jugador que juega al límite, que asume riesgos, que a veces gana y a veces pierde. En el inventario de su temporada en el Bayern hasta el 16 de marzo, el balance es extraordinario: 20 goles, 13 asistencias, actuaciones decisivas en Champions, Bundesliga y Copa de Alemania, y el respeto ganado de un vestuario y una ciudad que lo han adoptado como uno de los suyos. Una tarjeta roja injusta no borra eso. Lo que resta del año, con el Mundial de junio como horizonte, tendrá muchos más capítulos del show de Lucho Díaz.



