Lo que en 2018 fue motivo de burlas y descalificaciones políticas, hoy se transformó en una cifra récord para el comercio exterior colombiano. El aguacate Hass se convirtió en uno de los productos estrella de las exportaciones del país, alcanzando en 2025 una facturación de US$375 millones, con un crecimiento del 21,3% frente al año anterior. En términos de volumen, el avance fue aún más contundente: 201.479 toneladas exportadas, lo que representa un aumento del 45,6% respecto a 2024.
Este éxito reavivó el recuerdo de un episodio clave ocurrido durante la campaña presidencial de 2018, cuando el hoy presidente Gustavo Petro defendió la necesidad de diversificar la economía y apostar por el campo, en contraste con un modelo centrado en el petróleo. En aquel entonces, su postura fue ridiculizada públicamente por su contendor Iván Duque, durante un debate en la Universidad de Columbia. Petro respondió desde una plaza pública en Sucre con una frase que hoy cobra nuevo significado: que los aguacates podían ser más importantes que el petróleo para el futuro del país.
El agro como motor del comercio exterior
Siete años después, las cifras parecen darle la razón. El sector agrícola colombiano creció 33% en 2025, convirtiéndose en uno de los principales motores del comercio exterior. Este desempeño estuvo impulsado no solo por el aguacate Hass, sino también por productos tradicionales como el café, las flores y el banano.
El presidente ejecutivo de Analdex, Javier Díaz Molina, destacó que el país logró superar el umbral de los US$50.000 millones en exportaciones, una meta que no se alcanzaba desde hacía dos años. Según el dirigente gremial, el crecimiento del agro confirma el potencial del campo colombiano cuando existe articulación entre productores, exportadores y autoridades.
Europa, principal destino del “oro verde”
El éxito del aguacate colombiano tuvo como principal escenario el mercado europeo. Más del 60% de las exportaciones del fruto se dirigieron al Viejo Continente. Países Bajos lideró como principal destino, con compras por US$134,2 millones, consolidándose como puerta de entrada del producto a Europa.
Otros mercados mostraron crecimientos sobresalientes: Alemania aumentó sus importaciones en 39,5%, mientras que España registró un alza del 44,9%, confirmando la creciente demanda del aguacate colombiano en mercados exigentes y altamente competitivos.
Regiones protagonistas del boom exportador
A nivel interno, Antioquia encabezó el auge exportador del aguacate Hass, con ventas externas por US$177,4 millones y un impresionante crecimiento del 50,2%. El Eje Cafetero también se consolidó como una región clave en la producción y exportación del fruto, reforzando el papel del agro como dinamizador del desarrollo regional.
Del sarcasmo a la validación económica
En redes sociales y en el debate público, muchos recordaron las risas y críticas que despertó en 2018 la idea de reemplazar gradualmente la dependencia petrolera por una economía más diversificada y agrícola. Hoy, con el agro creciendo a doble dígito y el aguacate convertido en un emblema del comercio exterior, esa narrativa cambió: la diversificación productiva dejó de ser un eslogan de campaña para convertirse en una realidad económica tangible.
Retos hacia 2026
Desde el sector exportador advierten que el panorama para 2026 no estará exento de desafíos. Las tensiones geopolíticas, posibles ajustes arancelarios y las exigencias sanitarias internacionales podrían impactar el comercio. Sin embargo, el mensaje es claro: el aguacate Hass se consolidó como un ejemplo de cómo el campo colombiano puede competir y ganar espacio en mercados internacionales.
Javier Díaz Molina subrayó que el reto ahora es sostener el crecimiento, avanzar hacia mayor valor agregado, diversificación de mercados y estabilidad en las reglas del comercio internacional. También enfatizó la necesidad de seguir fortaleciendo el acceso sanitario, la infraestructura y la facilitación del comercio.
Una lección económica y política
En conclusión, el auge del aguacate Hass demuestra que el campo colombiano puede ser protagonista del desarrollo económico. Aunque no reemplazó de inmediato al petróleo, sí confirmó que la diversificación productiva era una apuesta viable. Lo que comenzó como un argumento en una plaza pública terminó validado por las estadísticas: el “oro verde” se transformó en símbolo del potencial del agro colombiano y en una prueba de que, a veces, el tiempo termina dándole la razón a las ideas que parecían improbables.




