Egipto llegó al Mundial 2026 con Mohamed Salah y una generación que está cambiando la historia del fútbol africano
Los Faraones de Hossam Hassan sorprendieron al mundo desde la fase de grupos con una campaña sólida, disciplinada y eficaz que terminó con siete puntos y el segundo lugar del Grupo G sin perder un solo partido. Empataron con Bélgica, golearon 3-1 a Nueva Zelanda y cerraron con otro empate ante Irán, demostrando que no son un equipo que se asusta ante nadie. La columna vertebral del equipo combina la experiencia de jugadores formados en las mejores ligas europeas con una identidad táctica clara que Hossam Hassan ha construido durante años: bloque compacto, presión organizada y un Salah libre para hacer daño en cualquier momento.
Mohamed Salah es la gran figura de esta selección y uno de los mejores jugadores del torneo. El capitán egipcio llega a sus 34 años en el mejor momento de su carrera, con tres goles y el reconocimiento de toda la prensa internacional como el jugador más decisivo del continente africano en este Mundial. A su alrededor destacan el portero Gabaski, héroe absoluto en los penales ante Australia, el mediocampista Emam Ashour como motor del juego y el lateral Mohamed Hany como pieza clave en la transición. Egipto lleva más de 40 años esperando volver a brillar en una Copa del Mundo, y esta generación está demostrando que el fútbol africano tiene un nuevo líder que puede llegar más lejos que nunca en Atlanta.



