Egipto se despide del Mundial 2026 con la cabeza en alto tras protagonizar la mayor sorpresa de los octavos de final
Los Faraones abandonan el torneo con una derrota que duele menos de lo que el marcador sugiere, porque nadie esperaba que Egipto pusiera en semejante aprieto a los campeones del mundo. Llegar a los octavos de final ya era un logro histórico para una selección que regresaba a una Copa del Mundo después de décadas de ausencia, pero irse 2-0 arriba ante Argentina en la primera mitad y hacer temblar al Maracaná de Miami convirtió esta eliminación en una de las más aplaudidas del torneo. Mohamed Salah, que llegó al Mundial cargando con el peso de ser el mejor jugador africano de su generación, respondió con una actuación extraordinaria que incluyó el gol de la esperanza y varias jugadas de clase mundial que demostraron que a sus 34 años sigue siendo uno de los mejores del mundo.
El balance final de Egipto en este Mundial es positivo más allá del resultado ante Argentina: tres partidos en la fase de grupos con actuaciones dignas, una clasificación a octavos como uno de los mejores terceros y una actuación ante los campeones del mundo que el continente africano celebró como si fuera una victoria. Hassan mostró en el banquillo que tiene argumentos tácticos para competir contra cualquiera, y jugadores como Marmoush y el joven Zizo demostraron tener nivel para triunfar en el fútbol europeo de primer nivel. Egipto se va de Norteamérica sabiendo que plantó una semilla importante para el futuro y que estuvo a 45 minutos de eliminar a Argentina, algo que muy pocos equipos pueden decir en la historia de los Mundiales.



