Una nueva decisión del Gobierno de Estados Unidos podría facilitar el envío de dinero y las operaciones comerciales entre Colombia y Venezuela. Se trata de la Licencia General 57, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que autoriza ciertas transacciones con entidades financieras estatales venezolanas.
La medida permite realizar transferencias, pagos, administración de cuentas, préstamos y operaciones de banca corresponsal con instituciones como el Banco Central de Venezuela, el Banco de Venezuela, el Banco del Tesoro y el Banco Digital de los Trabajadores. Aunque no implica el levantamiento total de las sanciones, sí representa una apertura parcial que habilita canales formales para el flujo de dinero entre ambos países.
Servicios financieros básicos y alcance limitado
La normativa habilita operaciones consideradas esenciales, como el uso de cuentas bancarias, retiros, pagos electrónicos y manejo de tarjetas. Esto beneficia tanto a ciudadanos como a empresas que dependen de estos mecanismos para sus actividades cotidianas.
No obstante, la autorización mantiene restricciones estrictas. Quedan por fuera operaciones relacionadas con activos congelados, deuda pública, emisión de bonos, transacciones en oro, uso de activos digitales del Estado venezolano y cualquier vínculo con personas o entidades sancionadas.
Impacto directo para Colombia
Para el sector económico colombiano, la medida representa una oportunidad relevante. La presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, señaló que se trata de “un paso importante” que puede dinamizar la relación bilateral, aunque aclaró que no significa una eliminación total de sanciones.
Entre los beneficios potenciales para Colombia se destacan:
- Reactivación de canales formales para envío de remesas
- Mayor facilidad para realizar pagos comerciales entre ambos países
- Mejores condiciones para acceder a financiamiento
- Un entorno más claro para la inversión binacional
- Posible impulso a la demanda de productos colombianos en Venezuela
Reactivación financiera y oportunidades regionales
El presidente de Anif, José Ignacio López, calificó la decisión como “una noticia muy positiva”, especialmente para el sistema financiero. Según explicó, la medida permitirá retomar funciones clave como la intermediación de pagos y el envío de remesas a través de canales legales.
Entre los sectores que podrían beneficiarse están:
- La banca corresponsal entre ambos países
- Proyectos de energía binacional
- El envío formal de dinero por parte de migrantes venezolanos
- La asesoría e inversión extranjera hacia Venezuela
Para los migrantes, esto representa la posibilidad de enviar recursos a sus familias de manera más segura y regulada, reduciendo la dependencia de mecanismos informales.
Persisten restricciones y controles
A pesar de la flexibilización, el marco sancionatorio de Estados Unidos sigue vigente en gran medida. La licencia no permite desbloquear bienes congelados ni realizar operaciones fuera de las autorizadas.
También continúan las exigencias en materia de prevención de lavado de activos y controles financieros. Además, se mantienen prohibiciones sobre transacciones vinculadas a países como Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba, así como con ciertos actores relacionados con el mercado chino.
Un impulso condicionado por la situación venezolana
Aunque la medida abre oportunidades, el contexto económico de Venezuela sigue siendo complejo. Proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que la inflación del país podría acercarse al 400% en 2026, muy por encima del promedio global.
Por ello, expertos advierten que el impacto de esta decisión dependerá de mejoras internas en la economía venezolana. Para Colombia, sin embargo, la flexibilización podría traducirse en un mayor dinamismo comercial, especialmente en zonas fronterizas y sectores estratégicos.




