Pablo Emilio Obando.

El fracaso de la educación colombiana

“Colombia tiene un sistema educativo que ha fracasado”, advirtió el presidente Gustavo Petro luego de que se conocieran los resultados del país en las pruebas Pisa 2022. Más del 50 % de los estudiantes colombianos no alcanzaron las competencias básicas en los tres dominios establecidos y representaron los resultados más bajos históricamente para los países miembros de la Ocde”.

Estas declaraciones del presidente de los colombianos deben llevarnos a una reflexión profunda sobre el sentido de la educación en nuestra sociedad. No podemos darnos el lujo de continuar realizando las mismas prácticas pedagógicas y educativas que nos han sumido en los últimos escalafones de resultados a nivel internacional.

Hoy, más que nunca, se requiere una verdadera reingeniería educativa; mentes claras y lucidas que nos permitan vislumbrar nuevos caminos en educación. Los mejores hombres y los profesionales más destacados deben ser convocados para rediseñar nuevos y renovados modelos pedagógicos que nos permitan salir de este atolladero que nos impide alcanzar niveles óptimos de competividad y progreso.

Para nadie es un secreto que es en la educación donde las sociedades encuentran su camino, su derrotero, su destino. Y no podemos dar más largas a un propósito que debe construirse colectivamente.

igualmente, no podemos seguir ofendiendo a la misma educación con profesionales que ni siquiera cuentan con un salario profesional. Simples obreros y proletarios de la educación que después de más de treinta años de labor a duras penas devengan cinco o seis millones de pesos.

La educación comienza con la dignidad de las personas, con el trato salarial adecuado y que permita una vida sosegada y tranquila. La bandera de los maestros debe inclinarse hacia el logro de un salario profesional. En países cultos y civilizados la educación y el educador reciben el mejor trato social, refrendado en un mejor status económico y social. Hoy, más que nunca, se requiere maestros bien remunerados y pagados, con la posibilidad de una correcta evaluación que permita un seguimiento a su desempeño profesional.

Se requiere fortalecer habilidades básicas en los individuos, lejos del simple transmisionismo y alejadas de currículos sustentados en memorización fría y carente de significado alguno.

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La clave debemos encontrarla en “las competencias básicas en los tres dominios establecidos”, a saber, matemáticas, ciencia y lectura se han constituido en ese gran escollo a superar y que nos impide alcanzar un reconocimiento educativo a nivel internacional. Para el presidente Gustavo Petro “Esto no es una nueva noticia, se ha venido repitiendo en el siglo XXI. Las reformas hechas en el pasado no han apuntado a que la población colombiana se pueda educar con calidad. El derecho de la educación, como calidad en el saber, no existe”. «

Como sociedad le hemos hecho mucho daño a la educación, hemos atrofiado el sistema educativo anquilosándolo a viejas estructurales que nos han condenado por mano propia a un verdadero fracaso del modelo educativo. Se necesita forjar un nuevo modelo pedagógico que contemple currículos pertinentes y oportunos, sustentado en saberes prácticos y de interés para las nuevas generaciones.

Debemos admitir que “Colombia tiene un modelo educativo que ha fracasado” y ponernos en la tarea de construir un nuevo modelo, con todas sus implicaciones y compromisos. Llegó la hora de educar con valor, con seriedad y de cara al futuro.

Debemos atrevernos a romper moldes y fraguar en el yunque de la innovación esa nueva patria que se dibuja en la educación, en las aulas, en los saberes y en las mentes. Nos encontramos al filo de la oportunidad o en los umbrales de un insondable abismo generacional. Nuestras autoridades tienen la palabra.