“Colombia tiene un sistema educativo que ha fracasado”, advirtió el presidente Gustavo Petro luego de que se conocieran los resultados del país en las pruebas Pisa 2022. Más del 50 % de los estudiantes colombianos no alcanzaron las competencias básicas en los tres dominios establecidos y representaron los resultados más bajos históricamente para los países miembros de la Ocde”.
Estas declaraciones del presidente de los colombianos deben llevarnos a una reflexión profunda sobre el sentido de la educación en nuestra sociedad. No podemos darnos el lujo de continuar realizando las mismas prácticas pedagógicas y educativas que nos han sumido en los últimos escalafones de resultados a nivel internacional.
Hoy, más que nunca, se requiere una verdadera reingeniería educativa; mentes claras y lucidas que nos permitan vislumbrar nuevos caminos en educación. Los mejores hombres y los profesionales más destacados deben ser convocados para rediseñar nuevos y renovados modelos pedagógicos que nos permitan salir de este atolladero que nos impide alcanzar niveles óptimos de competividad y progreso.
Para nadie es un secreto que es en la educación donde las sociedades encuentran su camino, su derrotero, su destino. Y no podemos dar más largas a un propósito que debe construirse colectivamente.
igualmente, no podemos seguir ofendiendo a la misma educación con profesionales que ni siquiera cuentan con un salario profesional. Simples obreros y proletarios de la educación que después de más de treinta años de labor a duras penas devengan cinco o seis millones de pesos.
La educación comienza con la dignidad de las personas, con el trato salarial adecuado y que permita una vida sosegada y tranquila. La bandera de los maestros debe inclinarse hacia el logro de un salario profesional. En países cultos y civilizados la educación y el educador reciben el mejor trato social, refrendado en un mejor status económico y social. Hoy, más que nunca, se requiere maestros bien remunerados y pagados, con la posibilidad de una correcta evaluación que permita un seguimiento a su desempeño profesional.
Se requiere fortalecer habilidades básicas en los individuos, lejos del simple transmisionismo y alejadas de currículos sustentados en memorización fría y carente de significado alguno.
La clave debemos encontrarla en “las competencias básicas en los tres dominios establecidos”, a saber, matemáticas, ciencia y lectura se han constituido en ese gran escollo a superar y que nos impide alcanzar un reconocimiento educativo a nivel internacional. Para el presidente Gustavo Petro “Esto no es una nueva noticia, se ha venido repitiendo en el siglo XXI. Las reformas hechas en el pasado no han apuntado a que la población colombiana se pueda educar con calidad. El derecho de la educación, como calidad en el saber, no existe”. «
Como sociedad le hemos hecho mucho daño a la educación, hemos atrofiado el sistema educativo anquilosándolo a viejas estructurales que nos han condenado por mano propia a un verdadero fracaso del modelo educativo. Se necesita forjar un nuevo modelo pedagógico que contemple currículos pertinentes y oportunos, sustentado en saberes prácticos y de interés para las nuevas generaciones.
Debemos admitir que “Colombia tiene un modelo educativo que ha fracasado” y ponernos en la tarea de construir un nuevo modelo, con todas sus implicaciones y compromisos. Llegó la hora de educar con valor, con seriedad y de cara al futuro.
Debemos atrevernos a romper moldes y fraguar en el yunque de la innovación esa nueva patria que se dibuja en la educación, en las aulas, en los saberes y en las mentes. Nos encontramos al filo de la oportunidad o en los umbrales de un insondable abismo generacional. Nuestras autoridades tienen la palabra.

