Una educación más apropiada y eficiente que responda a los retos presentes y futuros

Empiezo por decir algo elemental pero necesario: como de la educación parte todo, ella es no solo una necesidad ineludible para el ser humano, sino un derecho fundamental.
Ricaurte Losada Valderrama

Empiezo por decir algo elemental pero necesario: como de la educación parte todo, ella es no solo  una necesidad ineludible para el ser humano, sino un derecho fundamental. Así se contempla en proclamas y decisiones vinculantes, entre ellas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es por ello que toda actividad y obra humana, deben partir de la educación y la formación, sin las cuales, por ejemplo, no es posible construir la paz, sobre todo en una sociedad como la nuestra, en la cual campean la violencia y la confrontación.

Entonces, el mejoramiento del proceso educativo debe conseguir ante todo el tránsito de una cultura violenta a una  de paz y convivencia.

Siguiendo al experto Salvador Abascal Carranza,  solo una educación centrada en la dignidad de la persona y en el valor absoluto de la vida humana puede brindar una paz verdadera, fincada en la justicia y en la libertad. 

Entre las muchas bondades de la educación, es un mecanismo de movilidad social, que por ende contribuye de manera decisiva a la paz y a su mantenimiento.

Y la educación  no está en consonancia con el rumbo que debe tomar el país. Ella no contribuye a trazar claros derroteros de progreso y desarrollo para la construcción de una nueva sociedad;  no se asume como una misión y es deficiente, lo cual se expresa en que no está establecida para generalizar el conocimiento, elevar la permanencia y mejorar su calidad. 

Si lo anterior no bastara, a raíz de la expedición de la Ley 30 de 1992, hay  universidades de garaje y  carreras negocio de poco rigor académico.

Por estas razones y teniendo en cuenta que de la educación depende el futuro de la gente y de la Nación y, por lo tanto, en buena medida, la paz, una prioridad  para Colombia es el diseño y ejecución de un modelo educativo que constituya una política de Estado como la principal vía al desarrollo.

Asimismo, que parta del fortalecimiento de la familia como núcleo central y vital de la sociedad, que combata la marginalidad política, económica y social y que haga que todos los niños y jóvenes tengan la oportunidad de recibirla de óptima calidad.

La educación da mayor sentido a la vida. En palabras de Luis Fernando Múnera, “la educación es un habilitador de oportunidades y de sueños. El país necesita construir un sistema flexible y consolidar el sistema mixto.

La autonomía es un reconocimiento a la libertad del saber y necesaria para desarrollar el pensamiento, la reflexión y la crítica, la formación integral de la persona y el avance de la humanidad”[1], por lo que es indispensable repensar todo el sistema, haciéndole frente a la obsolescencia del conocimiento en un contexto digitalizado, donde se requiere un marco mental igual.

 Hay que actuar acorde a la revolución informática y a la era de la inteligencia artificial, lo cual implica que la educación debe ser, ágil, flexible e influyente. Que se debe actualizar de manera permanente y en concordancia con la evolución de la tecnología y los sectores económicos.

El sistema educativo debe ser desarrollado por profesores más capaces e idóneos que eduquen integralmente y elevar el número de estudiantes universitarios.

 

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest