La crisis comercial entre Colombia y Ecuador continúa intensificándose este miércoles con las consecuencias del aumento del 900% en la tarifa de transporte de petróleo colombiano por el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) anunciado ayer por la ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano.
El incremento tarifario, que pasó de $3 dólares por barril a $30 dólares por barril, afecta directamente a Ecopetrol y empresas petroleras colombianas que movilizan aproximadamente 12.000 barriles diarios de crudo a través de la infraestructura ecuatoriana. Este petróleo se extrae en campos del sur de Colombia y debe utilizar el oleoducto ecuatoriano debido a condiciones de seguridad que dificultan el transporte por territorio colombiano.
El impacto económico es considerable: antes del incremento, el costo del transporte era de aproximadamente $36.000 dólares diarios ($13.1 millones anuales). Con la nueva tarifa, este costo se multiplica por diez hasta alcanzar $360.000 dólares diarios o $131 millones anuales, incremento que afectará los márgenes de rentabilidad de las exportaciones petroleras colombianas.
La medida ecuatoriana es una respuesta directa a la suspensión de ventas de electricidad que Colombia implementó desde el 22 de enero, en un ciclo de escalada de medidas y contramedidas que comenzó cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa impuso aranceles del 30% a productos colombianos el 21 de enero.
Expertos advierten que las pequeñas y medianas productoras petroleras colombianas serían las mayores afectadas, ya que no tienen acceso a rutas alternativas eficientes. La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) advirtió que este incremento podría llevar a la suspensión de la producción en el sur del país si no se resuelve el conflicto diplomáticamente.




