La decisión del Gobierno de Ecuador de imponer un arancel del 30 % a los productos colombianos ha generado un fuerte impacto en el comercio binacional, afectando de manera directa a varios sectores estratégicos de la economía nacional. La medida, anunciada por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, entrará en vigor a partir del 1 de febrero y se aplicará a todas las importaciones provenientes de Colombia.
Entre los productos más afectados se encuentran los del sector energético, como la energía eléctrica, así como bienes de la industria agroindustrial y agropecuaria. También figuran medicamentos para uso humano, azúcares de caña y de remolacha, café sin tostar, vehículos para el transporte de personas y otros bienes manufacturados que históricamente han tenido alta demanda en el mercado ecuatoriano.
El aumento arancelario encarece los costos de exportación, reduce la competitividad de las empresas colombianas y amenaza el empleo en regiones fronterizas y ciudades donde el intercambio comercial con Ecuador es fundamental para la economía local. Empresarios y gremios han advertido que la medida podría provocar una caída significativa en las ventas externas y afectar la estabilidad de cadenas productivas completas.


